Rafael Mendizábal, otro mutis teatral
domingo 02 de agosto de 2009, 00:00h
Actualizado: 03/08/2009 09:16h
Parece que una epidemia se haya cebado en el teatro español. Veinticuatro horas después de fallecer la actriz Mary Carrillo, moría en un hospital de Puerto Real el dramaturgo Rafael Mendizábal. Hace veinticinco años apareció arrollador en la cartelera madrileña con un juguete cómico titulado “Mi tía y sus cosas”, escrita a la medida de Rafaela Aparicio y Florinda Chico.
Su estrella taquillera siguió luciendo con producciones de ese estilo: “Mala yerba” (1989); “La abuela echa humo” (1990) y “¡Viva el cuponazo!” (1992). A partir de “Feliz cumpleaños, señor ministro”, estrenada el año 1994 en el Centro Cultural de la Villa, abordó en sus obras la homosexualidad sin complejos, aunque con algún tremendismo. Uno de sus últimos estrenos, también en ese teatro municipal, fue “Mater amantísima”, con el SIDA con eje dramático.
En 1998 estrenó en el Fígaro “¿Le gusta Schubert?”, un ejercicio para tres actrices que fueron –nada menos- Carmen Bernados, María Massip y Emma Penella. Para las dos últimas sería su adiós al teatro.
Nunca presumió de hacer un teatro “importante”, pero sí de conseguir llevar muchos espectadores a las salas cuando otros colegas más reconocidos fracasaban estrepitosamente. Los grupos teatrales de aficionados le solicitaban constantemente sus comedias, que él recogió y editó puntualmente para que toda su obra quedara publicada.
No tuvo el favor del público en sus últimos estrenos madrileños. “Gente guapa, gente importante” fracasó en el Fígaro y “¿Qué fue del sinvergüenza?”, escrita para la despedida de Pepe Rubio, no llegó a estar dos semanas en cartel.
Fue uno de esos dramaturgos que no aspiran a la posteridad. Se conforman con hacer retratos, a veces con trazo grueso, del momento social en que viven. Cuando cambian las circunstancias ese teatro deja de tener interés. Pero eso le ha pasado hasta a Buero Vallejo.
Rafal Mendizábal había nacido en San Sebastián el año 1940. La pasada festividad de los Reyes Magos cumplió 69 años. La última vez que lo vi me insistió en que el teatro se había terminado ya para él. Durante gran parte del año abandonaba Madrid para refugiarse en el Sur, donde le ha sorprendido la muerte.