Todavía no la conocen, pero se la espera como agua de mayo. En el barrio de La Fortuna no pasa un solo día sin que un centenar de vecinos se asomen a las obras y se pregunten cuándo llegará y cuándo podrán verla, e incluso bautizarla. Es la suya, su tuneladora, la que les sacará del aislamiento provocado por la M-40 y la M-50 y les conectará bajo tierra con el suburbano de Madrid. Los técnicos de Mintra y Dragados trabajan en la vía de entrada y la estación para que en julio comience a trabajar la tuneladora de Leganés.
Desde los balcones de sus casas, o desde las terrazas del centro comercial Avenida M-40, los residentes de La Fortuna gozan de una vista privilegiada para seguir, día a día, los progresos de las obras del Metro. Han perdido con ello parte del parque Serafín Díaz Antón, donde se ubicará la futura estación, pero creen que el sacrificio vale la pena con tal de acabar con la reclusión a la que paradójicamente les someten las carreteras que los rodean.
La obra del consenso
“Es una de las obras que más consenso y ayuda han tenido por parte de los vecinos y del propio Ayuntamiento, aunque éste lo gobierne el PSOE y la Comunidad la gobierne el PP”, asegura a
Madridiario Álvaro Abel Gómez, director de obra de Mintra (Madrid Infraestructuras del Transporte), mientras se encamina hacia el “pozo de ataque”, la puerta de entrada de la tuneladora.
Prueba del entendimiento entre administraciones es que el Ayuntamiento ya ha proyectado un carril bici que llegará hasta la futura estación y un aparcamiento para las mismas. Además, la Comunidad ha renovado y reubicado los juegos infantiles en la parte no afectada del parque de Serafín Díaz Antón y acordará con los vecinos el espacio verde que rodeará la estación una vez finalizadas las obras.
Arranca el túnel
Con las botas embarradas y la experiencia de haber dirigido otras ampliaciones de líneas, a Álvaro Abel le satisface explicar que, “en un barrio como La Fortuna, de gente trabajadora y donde llevan años rodeados por la M-40 y la M-50, la ilusión por la llegada del Metro es muy grande”.
Para satisfacer esa ilusión, 150 personas aproximadamente, entre las que se incluyen 15 técnicos especialistas en seguridad, trabajan para cumplir los plazos establecidos. El primero de ellos, el que más llama la atención de los residentes, es la entrada de la tuneladora que excavará los 3 kilómetros del recorrido y cuya llegada está prevista para el mes de julio.

Antes de eso deberá estar acabado el pozo de ataque y parte de la estación, por donde será arrastrada para continuar su camino hasta Carabanchel. “Ya la hemos utilizado en la ampliación de la línea 4 y en la línea 11 hasta La Peseta, con la que conectaremos. Probablemente ya no se llamará ‘Excavolina’, ya que se le da un nombre nuevo en cada obra, pero será la misma”, añade Valentín Rodríguez, también de Mintra.
Mirando al futuro
La particular ubicación geográfica de La Fortuna y de las cocheras que compartirá con la Línea 10 permiten visualizar perfectamente el recorrido en campo abierto, desde el límite de Cuatro Vientos hasta el barrio leganense y de ahí al enlace con la línea en Carabanchel.

“Una vez que la tuneladora esté en marcha trabajará las 24 horas. De los 3.000 metros de túnel, 25 serán la conexión con La Peseta y se harán a mano mediante el ‘método tradicional de Madrid’. Los usuarios de Carabanchel no dejarán de usar el Metro, ya que el túnel ya se dejó preparado para que no afectase a la línea”, detalla Álvaro Abel.
Respecto a la estación de La Fortuna, ésta tendrá una entrada rodeada de jardines y se distribuirá en tres niveles: una primera planta dedicada a la distribución de pasajeros y taquillas; el nivel intermedio albergará los aparatos de servicio (no visibles para el usuario) y la tercera estará destinada a los andenes. En la actualidad, Mintra y Dragados, concesionaria que tiene a Pablo Sáenz como jefe de obra, están procediendo al vaciado del terreno de la estación y la colocación de los que serán los pilares maestros de la estructura.