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Aunque en general los sapos son animales de hábitos terrestres y se puedan encontrar debajo de una piedra o en un jardín, su conservación como especie depende de la existencia de puntos de agua "tranquilos", es decir, charcas, abrevaderos o zonas pantanosas, especifica el director general de Promoción y Disciplina Ambiental, Luis del Olmo. Aquí estos animales ponen los huevos que se convertirán en larvas y que, posteriormente, darán paso a un nuevo sapo.
Por este motivo, si desaparecen los hábitats de reproducción de los sapos, su conservación corre peligro. Aún más si se trata de la rana común, uno de los anfibios más ligados a los puntos de agua. En concreto, en el sureste de Madrid se pueden encontrar
Así lo puso de manifiesto un informe del Museo de Ciencias Naturales. En él se hablaba del peligro en el que se encontraban algunos anfibios, en especial el sapo partero. De ahí surgió el proyecto Sapo SOS, desarrollado por la Consejería de Medio Ambiente en colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales, según explica el director general de Promoción y Disciplina Ambiental.
El objetivo del proyecto es recuperar los puntos de agua que existen en el sureste para favorecer la reproducción de los anfibios autóctonos. Este año se han recuperado siete de estos humedales y para 2008 está previsto acondicionar cinco fuentes y charcas en Valdilecha y cuatro en Valdelaguna.
Durante 2008 serán los niños de los colegios 'Miguel de Cervantes' de Valdilecha y 'Los Olivos' de Valdelaguna los que aprendan a diferenciar los distintos tipos de anfibio y sus peculiaridades tanto en clase como en excursiones. Así conocerán de cerca estos animales y también los trabajos de restauración de las fuentes y charcas.
De esta manera, el proyecto Sapos SOS pretende dar a conocer a los escolares la biodiversidad del sureste madrileño y recuperar el hábitat necesario para la conservación de los anfibios. Pero los resultados de este trabajo van más lejos, ya que los puntos de agua, en especial en el sureste de la región debido a su clima seco, son auténticos oasis para toda al fauna del lugar, explica Del Olmo. Allí las libélulas pueden criar, y las aves y el resto de animales que habitan en este enclave de la Comunidad beber agua.




































