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Signos visibles en la piel que requieren atención médica
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Signos visibles en la piel que requieren atención médica

lunes 23 de marzo de 2026, 10:35h

La piel habla más de nuestra salud de lo que pensamos. Un lunar que cambia, una mancha que aparece de repente o unos puntitos rojos extraños pueden ser solo algo pasajero, o la pista de que conviene pedir cita con el médico.

Los dermatólogos insisten en la sencilla idea de que no se trata de convertirse en especialistas, sino de conocer unas cuantas señales de alarma básicas y, ante la duda, consultar. Un ejemplo claro son las petequias, esos pequeños puntitos rojos que no desaparecen al presionar y que, cuando aparecen sin motivo aparente o acompañadas de otros síntomas, deben ser valorados por un profesional.

Lunares y manchas: cuándo hay que preocuparse

La mayoría de las personas tiene varios lunares y pecas por el cuerpo y la gran parte son totalmente benignos. Aun así, hay algunos cambios que conviene tener muy presentes:

  • Un lunar que cambia de coloro mezcla varios tonos distintos.
  • Una mancha que crece rápidoo aumenta de tamaño de forma desigual.
  • Bordes irregulares o borrosos, distintos a los de otros lunares.
  • Picor, escozor o sangradosin haberse rascado fuerte.
  • Una lesión que parece una herida y no cicatrizaa pesar del tiempo.

Los especialistas usan la regla del ABCDE para ayudar a recordarlo: asimetría, bordes irregulares, color cambiado, diámetro mayor de 5-6 mm y evolución (es decir, que el lunar ya no es igual que antes). Si un lunar de toda la vida empieza a cumplir varios de estos puntos, es motivo suficiente para pedir cita con el dermatólogo. No hace falta esperar a que duela. El cáncer de piel, por ejemplo, puede no molestar al principio y, sin embargo, cuanto antes se detecta, más sencillo es tratarlo.

Puntitos rojos y morados que no se van

Otro signo que llama la atención son los granitos rojos muy pequeños, como si fueran cabezas de alfiler, que aparecen de repente en la piel. Las petequias son justamente eso, pequeñas manchas rojas o moradas, planas, que no palidecen al presionarlas con el dedo o con un vaso de cristal.

Suelen deberse a un pequeño sangrado de los capilares bajo la piel. A veces responden a un golpe, un esfuerzo intenso o un episodio de tos fuerte y se van solas. En esos casos suelen ser pocas y se localizan en una zona concreta.

Sin embargo, hay que preocuparse cuando surgen sin causa clara o se multiplican en poco tiempo; aparecen acompañadas de fiebre, malestar general o cansancio intenso, se localizan en lugares poco habituales, como en la parte blanca del ojo, dentro de la boca o en los párpados.

En estas situaciones, la recomendación de los expertos es no esperar. Hay que acudir al médico para que valore si puede tratarse de un problema de coagulación, una infección importante u otra enfermedad que requiera tratamiento rápido.

Muchos de estos signos acaban siendo lesiones benignas, pero algunos pueden corresponder a carcinomas cutáneos, tipos de cáncer de piel muy frecuentes que, detectados a tiempo, se tratan con éxito mediante cirugía sencilla o técnicas locales. Por eso, si una lesión nueva no termina de irse o si algo en la piel “no encaja” con el resto, merece revisión.