Bajó el tono en los naturales y Navalón volvió a la mano derecha, a algún desplante y a las socorridas bernadinas, ajustadísimas, eso sí. Tras una estocada desprendida se pidió la oreja con mucho aflorar de pañuelos y gritos sin llegar a una mayoría amplia y el presidente, con buen criterio, la denegó.
La verdad es que los auténticos protagonistas de la tarde fueron los novillos, pero en cuanto a los coletudos, Navalón siguió siéndolo con el último, también codicioso, al que en otro gesto de ilusionado ánimo y valor recibió de rodillas en el tercio frente a chiqueros e incluso le persiguió por el ruedo para intentar enjaretarle nuevas verónicas esta vez sin lograrlo.
La labor muleteril fue similar a la del anterior, con algo más de pausa, y viendo que no calaba y que el animal, un punto rebrincado, iba a menos, echó por la vía del encimismo, el péndulo y las espaldinas. Marró con las armas toricidas y a punto estuvo de que se lo echaran al corral. No obstante, el valenciano dio la cara e intentó, a su manera, el triunfo.
No fue el caso de dos de los espadas punteros en el escalafón de 2023 y con mayor número de festejos, que también con su lidia posmoderna defraudaron en sus respectivos y, se insiste, colaboradores lotes. Posmodernos también y vulgares, se limitaron a pegar tropecientos mil pases sin ton ni son ni ‘na’ que se parezca al toreo. Sobre todo Bastos, que anduvo por allí entre el desinterés y el aburrimiento en los tendidos.
FICHA
Novillos de MONTEALTO, de buena presencia que cumplieron en los caballos menos el manso 2º. Todos nobles y codiciosos, con 3º y 5º encastados. DIEGO BASTOS: silencio; silencio. NEK ROMERO: silencio tras aviso; palmas. SAMUEL NAVALÓN: vuelta tras aviso; silencio tras dos avisos. Plaza de Las Ventas, 14 de mayo. 5ª de Feria. Tres cuartos de entrada (18.112 espectadores, según la empresa).