La delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, ha visitado esta mañana los trabajos de restauración de las pinturas murales del Oratorio de la Casa de la Villa, que se iniciaron a principios de junio y que se enmarcan en el plan de actuaciones de conservación y mejora del consistorio. Estos frescos fueron realizados por el artista cordobés Antonio Palomino (1655-1726) en 1696 y se destinarán 210.000 euros, los que “pueden ser de los mejores gastados”.
En este encuentro, Rivera de la Cruz ha estimado que las reparaciones de las obras estén listas para la primavera del próximo año, donde se ha comprometido, en nombre del Ayuntamiento, a “realizar una jornada de puertas abiertas para que los ciudadanos puedan ver lo que tenemos aquí, que es realmente una joya, y lo que se ha hecho”. La delegada no ha detallado si estas visitas serán gratuitas o de pago, pero, a pesar de lo reducido que es el espacio, se planteará “un sistema para que la mayor cantidad de gente, durante unos días, pueda venir y ver el resultado de las obras”.
Unas obras en buen estado
Francisca Soto, de talleres de Arte Granda S.A, la empresa que está llevando a cabo los procesos de restauración, ha afirmado que el estado de conservación no era muy malo, aunque “las intervenciones anteriores no siempre se han hecho con unos criterios como los que se están haciendo hoy”. Para reformar los frescos de Palomino, habrá que “retirar todas esas intervenciones anteriores para sacar a la vista lo que realmente es el original de la pintura al fresco”, de modo que lo que saldrá será “el cromatismo original, que ahora mismo, por los retoques y las protecciones que en su día se dieron, están opacando el cromatismo de la pintura original”.
Para llevar a cabo los profesos, Soto ha revelado que “se ha hecho un estudio con diferentes luces, con luz ultravioleta y luz rasante” que les han ayudado a estudiar más en profundidad “la técnica pictórica de Palomino”. Después, se realizan ensayos para descubrir “los materiales originales de los que se han añadido a las intervenciones posteriores y cuáles no forman parte del material original”.
Desde el Ayuntamiento afirman que “la conservación del conjunto pictórico se ha visto alterada por diversos factores, como los cambios de uso, y además se produjo una filtración de humedad de una antigua bajante de hierro, afectando a la representación de Santa María de la Cabeza”, algo que quizás pueda provocar la pérdida de esa parte de la obra. Asimismo, afirman que este proyecto “incluye el análisis histórico, fotográfico y medioambiental de la capilla”, además de la “aplicación de todos los tratamientos necesarios para la limpieza de la superficie pictórica”, entre otros trabajos, que se verán reflejados en “la memoria final de todo el proceso de conservación y restauración del Oratorio”.