Si un electrodoméstico se rompe, se puede contactar con el servicio tecnico. Este siempre está dispuesto a la reparación y explica al cliente si merece la pena hacerlo o es mejor comprar uno nuevo.
A pesar de lo que dicen los servicios oficiales, que parecen seguir la teoría de la obsolescencia programada y no quieren arreglar nada cuando pasa la garantía, lo cierto es que muchos electrodomésticos que acaban en los puntos limpios son reparables.
¿Cuántos años tiene?
Por norma general, los electrodomésticos, como las lavadoras, las secadoras, los hornos, los frigoríficos, etc., poseen una vida útil que ronda los 10 años. Una de las recomendaciones que se suele hacer es no reparar si el electrodoméstico ya ha pasado de la mitad de su vida y el precio de la intervención es alto.
Hay que comparar el precio de la reparación con el coste de un electrodoméstico nuevo
La regla del 50 % dice que, si la reparación cuesta la mitad de lo que vale un electrodoméstico nuevo, lo mejor es comprar uno. Aquí convendría pedir varios presupuestos, ya que el del servicio oficial AEG suele ser mucho más caro que el de cualquier servicio técnico que no tiene nada que ver con la marca.
Si se rompe con frecuencia, hay que cambiarlo
A no ser que arreglar las averías sea muy económico, lo mejor es no reparar una segunda vez. Cuando un electrodoméstico falla de nuevo, después de un primer arreglo, eso indica que está llegando al final de su vida útil.
Reparando la segunda vez, se invierte dinero en una máquina que se va a estropear una tercera en unos meses o incluso en unas semanas.
Se debe comprobar la eficiencia energética
Pese a que la vida media de un electrodoméstico ronda los 10 años, no son raros los que duran 15 o incluso 20 si no se les ha dado un uso intensivo.
Cuando los electrodomésticos son tan viejos, no suelen ser demasiado eficientes en cuanto al gasto de energía. De ese modo, si un electrodoméstico que necesita una gran cantidad de electricidad se rompe, nunca merece la pena repararlo. En muchas ocasiones, la compra de uno nuevo se amortiza de manera total (o al menos de forma parcial) en unos pocos años por el ahorro que se obtiene en la factura de la luz.
Es mejor no reparar los electrodomésticos esenciales
Existen algunos electrodomésticos que son esenciales en el día a día. Se puede pasar una semana sin horno, pero no sin frigorífico o sin la lavadora. Esos electrodomésticos que hacen falta todos los días, es mejor no repararlos si no están en garantía.
Hay excepciones, como por ejemplo cuando al frigorífico se le rompe una goma de la puerta o un tirador, pero si es una reparación complicada del tipo de un compresor, la bomba del agua en el caso de las lavadoras, etc., lo mejor es optar por uno nuevo.
De todas maneras, si se toma la decisión de arreglarlo, en este enlace hay una guia para encontrar el mejor servicio tecnico de madrid.