La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, mostró en 2019 su compromiso con la sanidad pública durante una visita al Hospital de Guadarrama. Habló de la necesidad de “mejorar aún” más este servicio sanitario y también de humanizar la asistencia médica. Poco después, en 2020, anunció que pondría en marcha una veintena de Centros de Atención Primaria. Solo un par de ellos se han abierto.
Han pasado los años y la sanidad pública madrileña está en peores condiciones para atender a los madrileños que en 1995, cuando Alberto Ruiz Gallardón se hizo con la Presidencia de la Comunidad de Madrid. El PP, que lleva casi 30 años gobernando esta región, ha conseguido que no recordemos qué es eso de tener cita para ir al médico de cabecera tres días después de pedirla ni ser atendidos en las urgencias de Atención Primaria, porque Ayuso las ha eliminado.
Es justo reconocer que los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid están entre los mejores de España. Cuentan con la última tecnología y con facultativos de primera calidad. Lo difícil es llegar a estos hospitales, que cuentan con menos médicos de los necesarios y son retribuidos de forma rácana.
Para llegar al hospital primeo hay que pedir cita en Atención Primaria. En Rivas, te dan cita diez o doce días después de pedirla y los facultativos duran en la misma consulta menos que un caramelo en la boca de un bebé. Yo llevo ya tres este año. La doctora Monge es la que me corresponde hasta dentro de poco, porque el movimiento y rotación es constante y provoca desasosiego en los pacientes por falta de continuidad. La doctora me atendió cuando surgieron dolores articuladores en mi brazo derecho. Los dolores se pronunciaron y tuve que acudir a Urgencias del Hospital del Sureste (Arganda) porque la segunda cita con la doctora de cabecera se retrasó en demasía. Pasé más de cinco horas en Urgencias y regresé a casa con una buena dosis de fármacos y el consejo de acudir a mi medica de cabecera.
La doctora Monge pidió que me hicieran radiografías y ecografía. Lo primero fue rápido por el interés de la doctora, lo segundo no tanto. Con los resultados en la mano y la tendinosis diagnosticada, manos a la obra. Me recomiendan ir al fisioterapeuta y al traumatólogo.
La fecha para el fisio, el 17 de septiembre. Para el traumatólogo me han citado para el 26 de junio de 2025. Mientras, aunque los dolores no son tan agudos, sigo tomando opioides. La doctora del Centro de Salud pidió rapidez al tener el paciente una discapacidad que le obliga a deambular con muletas. Parece ser que es normal tratar al paciente como un cliente y dejar el trato humano que ofrecía Ayuso para los discursos de la presidenta salvapatrias. Humanizar es tratar como humano al que lo es, lo otro es mercantilizar la atención sanitaria al convertirnos en meros clientes.
A todo el que pregunto me dice lo mismo sobre la atención en el Hospital de Arganda y todos coinciden en señalar que todo va dirigido a que nos hagamos mutuas privadas. Faltan pediatras y médicos de cabecera, y la respuesta de Ayuso es que estamos mejor que en Botswana.
Tengo menos dolores y ha mejorado mi movilidad. Mi gran ilusión es que cuando me reciba el traumatólogo dentro de 11 meses, tenga menos dolores y al menos me niquelen las muletas.
Estoy convencido de que Ayuso, si conociera de cerca la situación de la sanidad pública se pondría colorada de vergüenza al descubrir la maldad y el sufrimiento en los pacientes de las listas de espera. Se sonrojaría. O no, qué sabe nadie.