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Vivir en un mundo silencioso y oscuro

miércoles 11 de noviembre de 2020, 13:50h

El mundo silencioso y oscuro de un colectivo casi invisible

A pesar de que en el planeta hay más de un millón de personas sordas y ciegas, -no existe un censo oficial seguro y la cifra es solo una estimación aceptada internacionalmente que se basa en que afecta a 15 de cada 100.000 personas-, constituyen un colectivo casi invisible y heterogéneo. Solo ocho países europeos reconocen esta discapacidad, entre ellos España, cuyo Parlamento la aprobó en noviembre de 2005.

En España unas 18.000 personas padecen sordoceguera.

La combinación dos deficiencias sensoriales, la visual y la auditiva, genera en las personas que la padecen problemas de comunicación únicos y necesidades especiales para que puedan desenvolverse en su entorno.

La movilidad, el acceso a la información y muy especialmente la comunicación, constituyen los problemas fundamentales.

El efecto de incomunicación y desconexión con el mundo que produce la sordoceguera es de tal magnitud, que la persona que la padece tiene graves dificultades para acceder a la información, a la educación, a la capacitación profesional, al trabajo, a la vida social y a las actividades culturales.

La comunicación con estas personas es muy complicada. Sus desafíos crecen con las barreras que la sociedad les impone, conocen sólo su entorno más próximo: el que pueden tocar, oler, o sentir.

CUANDO EL MUNDO COMIENZA y ACABA EN LA YEMA DE LOS DEDOS

Las personas recibimos el 97% de la información a través de la vista y del oído. El mundo de los sordociegos queda restringido, en muchos casos, tan sólo a aquello que pueden alcanzar con la punta de sus dedos, es decir queda reducido al 3% de la información.

En todos los casos de sordoceguera, el tacto sustituye a sus ojos y a sus oídos y pasa a ser su sentido clave en la comunicación. Su contacto con el mundo comienza y acaba en las yemas de sus dedos.

EL BASTÓN ROJO Y BLANCO: INFORMACIÓN EN ESTADO PURO.

Uno de los objetivos de las asociaciones de sordociegos es visibilizar los bastones rojo y blanco, un objeto fundamental para las personas sordo ciegas.

Si vemos acercarse una persona con un bastón blanco pensamos que no ve. Intentamos dejarle sitio y, solemos verificar que no se golpee con algún obstáculo. Pero, ¿y si el bastón tiene tiras blancas y rojas? Esas tiras blancas y rojas tienen sobre todo una función informativa significan que la persona no puede ver y TAMPOCO puede oír, informa de que la persona sufre sordoceguera.

¿Cómo podemos ayudar?

Si la persona que lleva un bastón blanco y rojo va acompañada, el guía ya se hará cargo de darle las orientaciones necesarias y cualquier ayuda externa resulta innecesaria.

Si la persona va sola, cualquier ayuda no solicitada puede causar un caos en su concentración que le impedirá desenvolverse con autonomía. Las personas sordociegas necesitan tiempo y calma para organizar las informaciones del entorno y tomar decisiones sobre su desplazamiento.

Según apunta en su web la Federación Española de Sordoceguera, a una persona que va sola con un bastón blanco y rojo “la mejor manera de ayudarle es no hacer nada”. Conviene dejarle espacio y no interrumpir su concentración; solamente hay que acercarse, para intentar orientarle en caso de peligro inminente.

Ni que decir tiene que debemos evitar, o usar con mucha cautela, la comunicación verbal con esa persona, así como cualquier otro tipo de azuzamiento sonoro: pitarle, usar la bocina del coche, etc.

Como peatones, conductores o como usuarios del transporte público, no olvidemos entonces tener paciencia y respeto por una persona que está haciendo un esfuerzo titánico por ejercer su autonomía.

OTRO DAÑO COLATERAL DEL COVID 19

El Covid 19 se está propagando con rapidez y es especialmente peligroso para personas que viven muy cerca de otras en entornos cerrados

Los riesgos que presenta esta enfermedad son particularmente graves para muchas personas con discapacidad en todo el mundo. Así pues, los gobiernos deberían realizar esfuerzos adicionales para proteger los derechos de las personas con discapacidad en su respuesta a la pandemia.

Según Human Rights Watch.: “si los gobiernos no toman medidas rápidas para incluir a las personas con discapacidad en su respuesta al COVID-19, seguirán expuestas a graves riesgos de contagio y muerte a medida que la pandemia se propague”.

Máxime cuando su mundo comienza y acaba en la yema de sus dedos y las medidas de seguridad imponen distancia social y limitan el contacto.

UN EJEMPLO DE SUPERACIÓN

En la Declaración de las Necesidades Básicas de las Personas Sordociegas -Estocolmo 1989- se escogió el 27 de junio fecha del nacimiento de Helen Keller para conmemorar el Día Internacional de la Sordoceguera

Helen Keller fue una escritora y activista política sordociega. Siendo bebé, presumiblemente a causa de una meningitis, sufrió la pérdida total de la visión y la audición. A pesar de ello, con la ayuda de su familia y su profesora Anne Sullivan, llegó a desarrollarse culturalmente y ser una escritora y conferenciante pública mundialmente famosa.

Helen no se desanimó y comenzó a descubrir el mundo usando sus otros sentidos. Tocaba y olía todas las cosas que estaban a su alrededor. A través de las manos de otras personas “veía” lo que estaban haciendo e imitaba sus movimientos.

Fue la primera sordociega en licenciarse. Se dedicó a la política y luchó por los derechos de las personas con discapacidades. Por sus logros, el presidente estadounidense Johnson le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad en 1964. ​ La vida de Helen Keller ha sido objeto de representaciones artísticas, tanto en cine, teatro como televisión.

Karmen Garrido

Periodista y académica de Televisión

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