Bien orgullosos hemos de sentirnos los madrileños de la Red de Transporte en Madrid. Lo que hay y los nuevos proyectos en los que se está trabajando.
No hay dudas. Pero si las hubiere para algún descreído, no haría falta sino darse un garbeo (que diría un castizo), por las grandes capitales de provincia de nuestro país o por las principales ciudades europeas. Viajar es muy sano.
El Gobierno de Madrid sabe que administra el dinero de los madrileños. Por ello, es imprescindible tener muy claro qué ha de hacerse, cómo y de qué manera.
Nunca fue más necesario pues, contar con unos principios que sustentan la política de movilidad en Madrid.
Esto es una de las virtudes que preside toda la acción política del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Sabe qué es los que demandan los madrileños, sabe cómo dar respuesta a sus necesidades y las pone en marcha.
Nunca mejor dicha la frase atribuida al filósofo griego Diógenes: “El movimiento se demuestra andando”. Hay que moverse, y rápido.
Los distintos gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid siempre han entendido que apostar por un buen transporte era vital para el crecimiento de Madrid. No solo por favorecer la movilidad de sus habitantes, sino que, a mejores condiciones de transporte, mayor sería la atracción de empresas e inversores en nuestra región.
Madrid siempre mira al horizonte, no se mira a los pies.
De ahí que en la encomienda que recibe el consejero de Transportes, David Pérez, de la presidenta Isabel Díaz Ayuso, fuera prioritario establecer esos principios: libertad de movimiento, vertebración territorial en cuanto eso conlleva cohesión social, sostenibilidad y eficiencia, protección de la salud, impulso económico y competitividad, accesibilidad e inclusión, seguridad, intermodalidad, innovación y transformación digital, y colaboración público-privada.
De esos principios en pro de la movilidad de los madrileños nacen los hechos: construcción de intercambiadores (Valdebebas, Conde de Casal); ampliación de Metro (líneas 5, 10 y 11), y con la línea 3 ya iniciadas sus obras; la incorporación de energías limpias… O el desdoblamiento de la M-600 entre la A-5 y AP 6.
Esto, en suma, es pasar de los principios a los hechos. Esto es avanzar en mejorar la vida y la economía de los habitantes de la Comunidad de Madrid.
Por eso es aún más bochornoso que Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España y diputado por Madrid, discrimine a los madrileños recortando inversiones en Cercanías de los Presupuestos Generales del Estado. O que quiera cobrar peajes en las autovías.
Si no hay ayudas, ya habrá momento de recordarlo.
Pero no vamos a quedarnos parados lamentándonos.
Los madrileños saben bien que, con el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, Madrid se mueve hacia el futuro.