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El Oxímoron

lunes 03 de mayo de 2021, 09:11h

Hoy estamos de jornada de reflexión y la verdad es que no lo tenemos fácil, pero al menos, después de tanto ruido, tendremos silencio, o eso esperamos...

Llevamos una campaña llena de escándalo, de contigo ni sin ti, de conmigo o contra mi, de comunismo o libertad, de fascismo o democracia, de me levanto si tú te sientas, de me voy si vienes tú, de contradicciones y de disyuntivas. Y así llegamos al fin de semana, en el que hemos empezado mes, hemos celebrado el día grande de la Comunidad y hemos tenido manifestación para celebrar, o no, el día Internacional del Trabajo.

Y esto último merece especial atención, porque lo que hace este gobierno no lo hace nadie y menos con esa normalidad y sin perder la sonrisa. Este Ejecutivo que es gobierno y oposición a la vez, que es capaz de vencer al virus varias veces sin despeinarse, que con casi 80.000 muertos sólo se dedica a salvar vidas, que con la mayor crisis social, económica y sanitaria es capaz de sacar pecho y decir que todo va bien y que es el único que se atreve a ir a una manifestación en contra de él. Con una Ministra de Trabajo que, con la mejor de sus sonrisas, va a manifestarse en contra de su Ministerio, para reivindicar las medidas que ella misma tiene que poner en marcha ¡Pura fantasía!

Una Ministra cuyo partido vino a derogar la reforma laboral y que de momento ni está ni se la espera, una ministra que se manifiesta con los sindicatos y que luego tendrá que sentarse con la patronal, una ministra que se da gritos a sí misma en una manifestación para terminar aplaudiéndose, una ministra que se manifiesta exigiendo medidas y más puestos de trabajo en un país con casi cuatro millones de parados, pero que parece que eso no va con ella, será cosa del gobierno.

Yolanda Díaz, esa ministra que se ha apropiado de los ERTEs como si los hubiese inventado ella para decir que el “gobierno ha prohibido despedir”. Una ministra heredera de una vicepresidencia del todopoderoso vicepresidente del gobierno y a su vez jefe de la oposición. Él, que también estuvo en la manifestación con ellas, en las calles, en esas que tanto le gustan, donde nació su movimiento antes de ser partido y traer lo más rancio disfrazado de nueva política. Él con quien empezó el oxímoron permanente en el que vivimos desde enero del año pasado. Él que se manifiesta el día del trabajo abrazándose efusivamente con los líderes de los sindicatos celebrando que, como él dijo, no es ningún cretino y afortunadamente tiene menos trabajo desde que se ha quitado del medio la responsabilidad de ser vicepresidente. Menos mal que le ha quedado una paguita de más de 5.000€ al mes y así... ¡Sí se puede!

Esther Ruiz

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