“Los vecinos de Madrid de hasta un año tendrán su árbol en la ciudad”. Así lo ha anunciado el alcalde de la capital José Luís Martínez-Almeida ante los medios de comunicación que se encontraban en el parque el Parque Norte Carmen Tagle del distrito de Fuencarral-El Pardo.
Acompañado por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, y el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, Almeida ha presentado la aplicación 'Apadrina un Árbol', con la que el Consistorio vinculará a los bebés de hasta un año con uno de los miles de árboles de la capital. Con este proyecto el Ejecutivo Municipal recupera y actualiza un plan que se inició bajo el mandato de José María Álvarez del Manzano.
Almeida ha detallado el funcionamiento de la nueva aplicación y cómo permite a los progenitores de los recién llegados que vivan en la urbe 'apadrinar' un ejemplar, ya sea de alguna de las 5.200 vías arboladas de Madrid o de una de sus 3.800 áreas verdes y parques. El alcalde ha señalado que de los 5,7 millones de árboles que tiene la capital, las familias matritenses podrán ser padrinos de uno de los 1,7 millones de ejemplares cuyo mantenimiento está a cargo del Ayuntamiento.
Un certificado con los datos del ejemplar y su ubicación
Los padres con niños menores de un año empadronados en la ciudad pueden apadrinar un árbol para sus hijos a través de la página web que el área de Urbanismo y Medioambiente y Movilidad ha puesto en marcha para este proyecto. En ella los progenitores pueden escoger, mediante identificación digital, un árbol de las calles o parques de la ciudad y convertirse en sus padrinos a nombre de sus hijos.
La selección del ejemplar es simple, ya que el usuario puede navegar por un mapa, que estará centrado en la Puerta del Sol, y visualizar todos los árboles de la ciudad, cada uno de ellos representado por un símbolo. Al seleccionar cualquier ejemplar, se abrirá una ventana con sus datos más importantes. Además, cualquier usuario tiene acceso a la lista de árboles que han sido apadrinados y, si el padrino lo autoriza, a los datos de la persona que lo ha hecho. Carabante señala que los padres “recibirán un aviso cada vez que se lleve a cabo alguna actuación o poda en el árbol”.
Tras completar el proceso de apadrinamiento, la familia recibirá un certificado firmado por el propio Martínez-Almeida en el que constarán el nombre del menor y su fecha de nacimiento, la especie del árbol apadrinado, el barrio y el distrito al que pertenece, junto con las coordenadas que indican su ubicación precisa. El Consistorio también aclara que este proceso "no supondrá a los padrinos ningún derecho sobre el árbol más allá del vínculo familiar y entrañable que se genere con él”.
Actualización 2.0 del Plan de Álvarez de Manzano
No es la primera ocasión que la capital intenta vincular a los nuevos vecinos de Madrid con un ejemplar de árbol. Hasta el día de hoy, es posible encontrar en la ciudad las placas cerámircas que incluyen el nombre y la fecha de nacimiento de algunos niños que nacieron en Madrid durante los primeros años de la década de 1990. En el marco de una iniciativa propuesta por el Partido Radical Italiano ante el Parlamento Europeo, Madrid se convirtió en una de las primeras ciudades en poner en práctica esta idea por el empuje del entonces alcalde Álvarez del Manzano y Esperanza Aguirre como concejala de Medio Ambiente. Algunos usuarios en redes sociales siguen fijándose en alguna placa que resiste al paso del tiempo.
Durante el año inaugural se colocaron 26.000 placas en los alcorques de la ciudad, aunque consultando la hemeroteca parece que aquella idea no terminó muy bien. El diario El País señala que el Ejecutivo municipal de la época cometió un error de cálculo: ya que se planteaba la siembra de unos 22.000 árboles, cifra de nacimientos de por aquel entonces, pero el Ayuntamiento pudo plantar 11.000 ejemplares debido a limitaciones de recursos y espacio en las calles. En el primer año, el Ayuntamiento abordó este problema de manera parcial: plantó 11.000 árboles y asignó a los otros restantes niños los 11.000 plantados el año anterior.
Poco después, Esperanza Aguirre intentó solventar la acumulación de árboles por niño; se les enviaría una carta a todos los padres invitándoles a recoger un ejemplar del árbol insigne de la capital; el madroño y se les consultaba por algún lugar en su barrio donde puedan plantar un árbol y una placa en honor a su hijo.