Javier López
viernes 08 de febrero de 2008, 00:00h
Actualizado: 14/02/2008 21:07h
Madrid ha crecido económicamente de forma muy importante a lo largo de los últimos años. Unos años en los que hemos creado mucho empleo. Las bases de este crecimiento han sido el desarrollo de la construcción y la pujanza del sector servicios y del consumo interno.
Nos fuimos de vacaciones en el verano de 2007 y cuando volvimos todo había cambiado. La caída no fue brusca, pero a lo largo de los últimos meses del año las tendencias positivas se han transformado en resultados preocupantes. La población ocupada, que crecía un 4,5 por ciento en 2006, ha terminado creciendo un 1,4 por ciento en 2007 y ha sido incapaz de contener el crecimiento del desempleo, que se ha situado en 17.592 parados más que en 2007. Un crecimiento del paro del 8,23 por ciento. Datos peores que los obtenidos a nivel nacional, donde el paro ha crecido un 5,27 por ciento.
Los hombres, los extranjeros y los trabajadores del sector de la construcción son los que han padecido en mayor medida el aumento del desempleo. Los datos de enero vienen a confirmar y profundizar la tendencia. Sólo en enero el paro ha crecido en Madrid un 7,7 por ciento, es decir 17.647 parados y paradas más, de los cuales 3.072 son jóvenes menores de 25 años, 5.332 son inmigrantes y 14.998 del sector de los servicios, que comienzan a pagar la desaceleración económica del sector de la construcción, aunque todos los sectores ven aumentar el desempleo, incluida la industria.
Podemos jugar a los conejos que, viendo acercarse a los perros, se entretienen en considerar si son galgos o son podencos. Los mejores economistas terminarán explicándonos cuando todo pase que hemos vivido una desaceleración, una recesión, una crisis. Mientras nos despejan las dudas lo cierto es que las entidades financieras no se fían, la bolsa juega a la montaña rusa, ni se inician ni se venden viviendas libres, el consumo se desacelera, la industria pierde producción en diciembre y cae con respecto al año anterior. El paro crece y se genera menos empleo.
Podemos esperar que las cosas se solucionen por sí mismas con el tiempo o podemos tomar medidas para que la ola, la mangada o el tsunami nos hagan el menor daño posible. Ha pasado el tiempo del triunfalismo pero podemos negociar medidas y ponernos a trabajar. Para cambiar el modelo productivo apostando por la industria, mejorando la calidad de nuestros productos y servicios, diversificando el sector de la construcción hacia actividades como la vivienda con protección pública, la rehabilitación o la recuperación de espacios urbanos y naturales degradados.
Podemos apostar por el empleo estable, la formación, el fortalecimiento de los servicios públicos. Podemos reforzar las políticas activas y los servicios públicos de empleo.
La precariedad laboral, el deterioro del poder adquisitivo y las condiciones de trabajo. La privatización indiscriminada de servicios públicos esenciales para nuestra salud, nuestra educación, nuestros mayores o nuestros parados, lejos de ayudar, ni mejorar la productividad y competitividad de nuestras empresas, ni nos ayudarán a remontar la situación, lejos de ello siembran inseguridad en las familias y agudizan los problemas sociales.
Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO Madrid
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Patrono de las Fundaciones Abogados de Atocha y de la Sindical Ateneo 1º de Mayo
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