El "muro de chicle" más famoso de Estados Unidos es el Market Theater Gum Wall de Seattle, en Washington. Se trata de una pared de ladrillo de unos 15 metros de largo y 4,5 metros de alto, completamente cubierta de chicles usados pegados por visitantes y turistas.
La tradición comenzó alrededor de 1993, cuando las personas que hacían cola para entrar al Market Theater empezaron a pegar sus chicles en la pared por aburrimiento. Aunque al principio los empleados del teatro limpiaban la pared, finalmente la dejaron tal cual y ahora es una de las atracciones turísticas más curiosas de la ciudad, famosa por sus capas de chicle y las pequeñas obras de arte hechas con goma de mascar.
Otra muralla de chicles muy conocida es el Bubblegum Alley en San Luis Obispo, California. Este callejón mide aproximadamente 21 metros de largo y 4 metros de alto, y está completamente cubierto de chicles usados. Su origen se remonta a los años 60 o 70, y la tradición continúa atrayendo a visitantes que dejan su propio chicle como recuerdo. Ambas paredes son consideradas ejemplos de arte urbano y atracciones turísticas peculiares, aunque también han sido criticadas por cuestiones de higiene y limpieza