En un esfuerzo por mitigar los efectos del cambio climático en el entorno escolar, la Red de Oficinas Vecinales de Energía Justa e Inclusiva ha presentado este martes los Planes de Adaptación Climática desarrollados para los colegios públicos Javier de Miguel, Palomeras Bajas y Núñez de Arenas, en el distrito madrileño de Puente de Vallecas. La iniciativa forma parte del proyecto Bloques en Transición.
El evento, realizado en el Centro Cultural Paco Rabal, ha destacado la creciente preocupación por el impacto del calentamiento global en las comunidades educativas, particularmente en las infraestructuras escolares, donde las altas temperaturas y la baja eficiencia energética dificultan el bienestar de los estudiantes. Las principales acciones planteadas en los planes incluyen la rehabilitación energética de los edificios escolares, la instalación de placas fotovoltaicas para generar energía renovable y la renaturalización de los patios para reducir las temperaturas extremas.
"Nosotros comenzamos este proyecto con una idea clara, transformar no solo barrios o ciudades, sino también los espacios educativos. Y lo hicimos a través de los colegios, porque pensamos que, si cambiamos allí, podemos crear una conciencia colectiva que impacte a toda la comunidad", ha señalado Nacho García Pedraza, miembro del Grupo Tangente y uno de los impulsores del proyecto. "Lo que comenzó como un piloto en un barrio específico, se ha ido ampliando y ahora estamos trabajando en tres colegios", ha añadido.
El proyecto también subraya la importancia de la colaboración vecinal. "Cuando quieres hacer un proyecto transformador, lo que buscas es hablar con amigos y amigas que transformen contigo. Para nosotras, el Movimiento Vecinal es nuestro aliado, nuestra amiga", ha explicado García Pedraza durante la presentación.
Uno de los aspectos clave del proyecto es el enfoque en las comunidades locales y en la participación activa de los vecinos. Según este representante del proyecto, "empezamos con el colegio que está al lado, que son vecinos de Palomeras Bajas, y poco a poco fuimos ampliando la idea a otros colegios y barrios cercanos".
El plan busca no solo transformar los edificios, sino también involucrar a las familias y educar a los estudiantes en la importancia de la adaptación al cambio climático. "De repente hemos acabado haciendo un colegio en transición climática", ha manifestado el portavoz de esta iniciativa, destacando cómo el proyecto ha evolucionado a medida que ganaba apoyo dentro de la comunidad educativa.

A la presentación también asistieron representantes del Ayuntamiento de Madrid, como Juan Azcárate, subdirector general de Energía y Cambio Climático, quien ha enfatizado la importancia de llevar estos proyectos a las zonas más vulnerables. "Este proyecto piloto es un paso hacia la creación de un modelo replicable que pueda aplicarse en otros barrios y colegios", ha afirmado Azcárate.
Falta de financiación
Uno de los obstáculos más grandes que han tenido para llevar a cabo el proyecto ha sido la falta de financiación. Se convirtió en una barrera significativa para avanzar en las tareas de infraestructura necesarias, como la renovación de patios y la implementación de medidas sostenibles.
A pesar de los obstáculos iniciales, la falta de financiación no impidió que el proyecto continuara. Los responsables del mismo buscaron alternativas, como la colaboración con empresas privadas y la solicitud de subvenciones, lo que permitió obtener los recursos necesarios para llevar a cabo las reformas más urgentes.
Aunque no se pudo realizar todo lo planeado, se logró implementar una serie de mejoras clave en los espacios y se establecieron bases sólidas para futuras inversiones. Así, el proyecto, aunque limitado por el presupuesto, logró cumplir con muchos de sus objetivos y sentó las bases para su expansión en el futuro.
Un sueño con una gran limitación de dinero
Los miembros representantes de estos tres centros públicos han cerrado la presentación con un mensaje común: la necesidad de avanzar a pesar de las dificultades. “Nos anima a ir adelante, porque ya solo con la reflexión de cada familia, de alumnado, profesorado, de comunidad educativa en general, merece la pena". Pero existe esa realidad económica que condiciona los proyectos, "te piden que sueñes para el cole que quieres en un futuro, pero te cortan el rollo diciéndote esto, si esto no, hay una gran limitación de dinero".
A pesar de las limitaciones, han subrayado que "para cambiar las cosas, uno tiene que saber lo que quiere", señalando la importancia de tener claro el objetivo y trabajar hacia él.
Con estos planes, la Red de Oficinas Vecinales de Energía Justa e Inclusiva y el proyecto Bloques en Transición buscan avanzar hacia un modelo escolar más resiliente y sostenible, alineado con los esfuerzos globales para combatir la crisis climática.