El conductor de ambulancias que, en marzo de 2021, apuñaló a un enfermero del Hospital Príncipe de Asturias en Alcalá de Henares al sospechar que mantenía una relación con su pareja, ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Madrid a 18 años de prisión tras haber sido declarado culpable por un jurado popular.
La sentencia condena al acusado por un delito de asesinato, aplicándole una atenuante de dilaciones indebidas muy cualificadas. Además, en el ámbito de la responsabilidad civil, se le impone una indemnización de 230.000 euros para cada uno de los dos hijos de la víctima, así como 43.000 euros para sus padres y 18.000 euros para cada uno de sus tres hermanos.
Vestido con un uniforme de conductor de ambulancia, el condenado ingresó al centro hospitalario y sorprendió a su víctima, quien se encontraba disfrutando de un descanso en una sala de estar del complejo sanitario. La víctima no tuvo oportunidad alguna de defenderse, ya que, según la resolución que se incluye en el archivo adjunto, el condenado buscaba "asegurarse de que conseguiría matarlo sin riesgo" para él.
El jurado popular que participó en la vista llegó a la conclusión de que el acusado era culpable de causar la muerte de la víctima, infligiendo sufrimientos adicionales que resultaron innecesarios para poner fin a su vida antes del fallecimiento. Entre las lesiones se encontraban múltiples apuñalamientos en diversas partes del cuerpo, incluyendo la cara, ambas zonas inguinales, el tórax, la espalda y el cuello, así como una herida final de degüello.
En su escrito inicial, la fiscal pedía una condena de 21 años; sin embargo, ajustó su solicitud tras las pruebas forenses que demostraron el ensañamiento del agresor con la víctima, quien sufrió 27 lesiones incisas y penetrantes de carácter mortal.
La víctima fue degollada por el agresor, quien continuó apuñalándola mientras ella caía al suelo. Varios agentes de la Policía Nacional, que estaban en la sala de Urgencias vigilando a un detenido, llegaron poco después.
El procesado admitió en su declaración que, impulsado por los celos, le causó una herida en el cuello. Afirmó que experimentó un trastorno mental transitorio tras escuchar a la víctima mencionar que iba a continuar "violando" a su entonces pareja y a su hija menor.
No obstante, las grabaciones de las cámaras de videovigilancia contradicen su relato, ya que evidencian su ingreso al hospital en busca de Sergio, momento en el cual lo ataca de manera brutal sin intercambiar ninguna palabra.