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De Zapatero a Sánchez

lunes 17 de septiembre de 2018, 10:40h

Tengo la sensación que en el PSOE hay una mano negra con el encargo de reducir el partido a cenizas. Hace un tiempo Zapatero se empeñó en hundir el partido y a España y estuvo a punto de conseguirlo. A ambos los dejó muy dañados, tanto que nadie en el socialismo quería ser vinculado a ZP y sus aventuras.

Y aparece Pedro Sánchez, con la idea de recuperar a un electorado que les había abandonado. Unos seguidores que, de momento, no han vuelto a votar al PSOE. No obstante, el sr. Sánchez, hoy presidente del Gobierno de España, aunque no por méritos propios, se empeña en seguir el camino de su antecesor y desconectar con muchos de sus votantes mintiendo como jamás ha mentido un líder político. Es increíble. Cada vez cuesta más trabajo creer las cosas que dice.

Recuerdo cuándo el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra lideraban la sociedad. Aquella etapa en la que había una comunión entre la ciudadanía y el gobierno que fue respaldado con mayorías absolutas. Una época en la que IU y los radicales de izquierdas eran satélites del socialismo. Una etapa pasada y añorada.

Ahora es al revés. El liderazgo del PSOE se ha empequeñecido tanto que la izquierda la lideran los radicales con Pablo Iglesias a la cabeza. ¿Quién es Pedro Sánchez? Poca cosa. Tenía la misión de hacer olvidar las andanzas “zapateriles” y ni siquiera ha sido capaz de superar los 90 escaños. Y ¿qué ha hecho? Buscar su situación personal. Ha sido capaz de negociar lo innegociable con sus enemigos para llegar a la Moncloa. Y ha llegado. Lo que no se sabe es el precio que su partido pagará por ello. Ya veremos. De momento el precio lo estamos pagando los ciudadanos.

De todas formas, ahí tienen a Zapatero que ha vuelto a la política para echarle una mano. Lo último que ha dicho es que la culpa del estropicio que está haciendo el régimen en Venezuela la tienen los americanos. Y eso no es todo. ZP considera que la política económica de Maduro va por el buen camino. Zapatero en estado puro. Ya le dijo el expresidente del Parlamento venezolano, Julio Borges, que el expresidente español era un enemigo del país. Lo que no sé es si se refería a Venezuela o a España. Pero estaba en lo cierto.

Si juntamos las mentiras y los engaños de Sánchez con los análisis y aventuras de Zapatero, podemos conseguir que Pablo Iglesias consiga sus intenciones y convierta al PSOE en algo pequeño, satélite de Podemos. Líderes pequeños para un partido pequeño.

La ambición desmedida es como la bebida en exceso, no trae nada bueno.

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