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Los Iron Maiden aterrizaron en el Wanda Metropolitano con motivo de su gira The Legacy of the Beast.
Los Iron Maiden aterrizaron en el Wanda Metropolitano con motivo de su gira The Legacy of the Beast. (Foto: Twitter @IronMaiden)

El Wanda voló “como un águila” de la mano de los Iron Maiden

domingo 15 de julio de 2018, 18:27h
Los británicos Iron Maiden aterrizaron en Madrid este sábado 14 igual que un huracán, llenando con más de 50.000 almas el Estadio Wanda Metropolitano y tocando los grandes éxitos que han cosechado en sus más de 40 años de vida.

Tres semanas después de albergar el concierto de Bruno Mars, el Wanda Metropolitano abría sus puertas de nuevo este sábado 14 de julio para recibir a una gran marea negra compuesta por más de 50.000 personas que, mano cornuta alzada, se sincronizaron al son de las canciones de la banda británica Iron Maiden.

Con el heavy metal por bandera desde los años 70, la “doncella de hierro” se encuentra en mitad de su gira europea The Legacy of The Beast, y el del Wanda Metropolitano era el único concierto previsto en España, por lo que el estadio se completó hasta rebosar.

Más de 50.000 personas acudieron a la cita en el Wanda Metropolitano.

Los primeros acordes de Doctor Doctor, de UFO, hacían presagiar que el show iba a comenzar y, como por arte de magia, un avión apareció desde la parte trasera del escenario al son de la canción Aces High junto a Dickinson –con gafas de aviador–, Steve Harris y compañía.

Empezaba así un auténtico espectáculo en el que el decorado cambiaba constantemente, acompañando a cada canción y su historia. Con The Clansman, al más puro estilo ‘Braveheart’, Bruce Dickinson empuñó una espada y, micrófono en la otra mano, recorrió y brincó por todo el tablado al grito de “Freedom!”, hasta que, con el comienzo de The Trooper, Eddie, la mascota de la banda, hizo su aparición enfundado en un traje de soldado y se encaró con el vocalista ante la atenta mirada del público, llevando a cabo un duelo que hizo las delicias de los presentes.

El cantante, Bruce Dickinson, se bate en duelo contra Eddie, la mascota del grupo. [Twitter @IronMaiden]

Cruces luminosas, una catedral, lanzallamas, fuegos artificiales y hasta Ícaro hizo su aparición, batiendo sus alas mientras la partitura de Flight of Icarus llegaba a su fin. El grupo no reparó en gastos para hacer de su visita a Madrid un llamativo evento y dejar un buen sabor de música a sus fans.

Las más coreadas

Con la llegada de Fear of the Dark, los focos se tornaron verdes y vestido cual fantasma de la ópera, la voz de los Maiden puso en pie al Wanda que, en cuanto empezó a sonar The number of the Beast coreó al unísono el número maldito 666 alcanzando el momento culmen de la noche.

Tras el amago de concluir el concierto y provocar los vítores de los presentes, clamando “otra, otra”, The evil that man do hizo su aparición, seguida de Hallowed by thy name, dos clásicos que no podían faltar a esta cita.

Y como colofón, Nicko McBrain marcó con su batería el inicio de una de las canciones insignia de este grupo, Run to the hills, poniendo así fin a una apoteósica exhibición que dejó el listón altísimo y llevó a los asistentes “como un águila, volando tan alto como el sol”.
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