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¿Cuáles son los documentos imprescindibles para vender una vivienda?

viernes 12 de mayo de 2017, 12:52h
La venta de una casa es una operación habitual y, sin embargo, no es sencilla. Más allá de madurar la decisión de lanzar nuestro hogar al mercado, existen una serie de requisitos burocráticos que no podemos pasar por alto y que resultan a menudo confusos. Es por ello que los interesados suelen contratar los servicios de un notario, quien se encarga de verificar toda la documentación para asegurar la legalidad de la compraventa.
¿Cuáles son los documentos imprescindibles para vender una vivienda?
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Así, contar con un abogado, una gestoría o una agencia inmobiliaria es siempre una buena idea a fin de facilitar todos los trámites. Desde Housell nos aseguran que “es necesario contar con la ayuda de un profesional a la hora de tramitar todos estos documentos. ¿Qué pasaría si como comprador firmas un contrato de arras, y a la hora de cerrar la venta te enteras de que la casa no tiene el Certificado de Eficiencia Energética o de que el comprador no está al día de los pagos de la comunidad? Es fundamental contar con una garantía de que el inmueble tiene todos los documentos en regla.”

Una empresa de gestión inmobiliaria no solo nos asesorará sobre la documentación pertinente, sino que además se encargará de publicitar nuestro inmueble y de tasarlo. Con respecto a esto último (la valoración del precio de la casa) encontramos dos tipos de entidades: aquellas oficiales, homologadas por el Banco de España, y aquellas otras que llevan a cabo estimaciones aproximadas y ajustadas a los costes del mercado, las cuales nos servirán tanto para reducir los tiempos de venta como para no deshacernos de nuestra casa por menos de lo que vale.

Sea como sea, el futuro vendedor se preguntará: ¿Cuáles son los documentos imprescindibles para la operación? A continuación, pasamos a enumerarlos por orden de importancia. De esta manera, en primer lugar es necesario hacerse con el Título de Propiedad del inmueble o con un justificante solicitado en el Registro de la Propiedad. Se trata de certificados imprescindibles y que dan fe de que el supuesto vendedor es el propietario (titular) del piso.

En segundo lugar, nos encontramos con otros dos documentos fundamentales: el certificado energético y la cédula de habitabilidad. El primero se obtiene tras una visita de un técnico, quien comprueba el nivel de las emisiones de CO2 en relación a las dimensiones del edificio. Con todo, carecer de esta calificación puede acarrear al propietario multas de hasta 6.000 euros.

Por otra parte, la cédula de habitabilidad acredita que el inmueble cumple con los requisitos mínimos de higiene, salubridad y resistencia. Esto es, indica que nuestra casa puede ser habitada. Con suerte, la cédula no habrá caducado y podremos usarla. En caso contrario, habría que recurrir a un profesional que se encargase de elaborar un informe técnico positivo; aunque la última palabra la tendría siempre el ayuntamiento de nuestra localidad.

Por último, el vendedor debe demostrar que su vivienda está libre de cargas. En este sentido, como propietarios presentaremos al menos el último recibo del IBI (Impuesto de Bienes e Inmuebles), así como un certificado de la comunidad de propietarios que confirme que se han cumplido todos los pagos (recibos, derramas y otras deudas). También tendremos que compartir el estado de nuestra hipoteca y, si esta aún está vigente, habría que subrogarla.

Hasta aquí la documentación más relevante, siempre vinculada a certificados y pagos. No obstante, conviene considerar igualmente aquellos documentos de carácter informativo que serán de utilidad al nuevo propietario: los servicios y suministros y los estatutos de la comunidad de propietarios, entre otros.