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Las escuelas madrileñas de segunda oportunidad cumplen 25 años

lunes 29 de septiembre de 2014, 07:35h
Son conocidas como escuelas de segunda oportunidad, pero para algunos de sus alumnos suponen incluso la primera ocasión que tienen de formarse. Son las Unidades de Formación e Inserción Laboral (UFIL), que tras varias adaptaciones, la última a la LOMCE, cumplen ahora 25 años.
  • Taller de carpintería de la UFIL Puerta Bonita

    Taller de carpintería de la UFIL Puerta Bonita
    Juan Luis Jaén

  • Clase de la UFIL Puerta Bonita

    Clase de la UFIL Puerta Bonita
    Juan Luis Jaén

  • Taller de cocina de la UFIL Puerta Bonita

    Taller de cocina de la UFIL Puerta Bonita
    Juan Luis Jaén

  • Taller de cocina de la UFIL Puerta Bonita

    Taller de cocina de la UFIL Puerta Bonita
    Juan luis Jaén

  • El estudiante de jardinería Seúgne Salion

    El estudiante de jardinería Seúgne Salion
    Juan Luis Jaén

  • Estudiantes de cocina en la UFIL

    Estudiantes de cocina en la UFIL
    Juan luis Jaén

  • Paloma, estudiante de cocina en la UFIL

    Paloma, estudiante de cocina en la UFIL
    Juan luis Jaén

"La jardinería es un medio", apunta la profesora Susana Fernández. Es un medio para enseñar a estos alumnos de entre 16 y 20 años no solo una profesión, sino también hábitos de trabajo, así como una herramienta para reforzar su autoestima. "Tratamos de que se formen como trabajadores y como personas, para que no tengan que depender de los servicios sociales y puedan ser dueños de sus vidas", explica José Luis Gordo, el director de la UFIL Puerta Bonita, la más antigua de las diez que hay en la Comunidad, en las que el año pasado estudiaron 683 alumnos.

Estos estudios, únicos en España y un referente internacional, están destinados a jóvenes "en riesgo de exclusión desescolarizados". Entre ellos, hay menores tutelados por la Comunidad, como los inmigrantes que llegan a España solos, y también jóvenes con medidas judiciales. Para muchos alumnos, es la primera vez que confían en sus posibilidades o que se les brinda la oportunidad de formarse. "Para algunos es la oportunidad porque ni siquiera han tenido otra antes. Aquí les conocemos y sabemos qué problemas tienen", comenta el profesor de carpintería Pedro Álvarez. "Es muy útil para gente que no ha podido estudiar", opina Serigne Saliou, senegalés que llegó solo a España siendo menor de edad y que ahora estudia jardinería en el centro, donde es representante de los alumnos ante el Consejo Escolar. 

Algunos alumnos llegan con un objetivo claro, sabiendo que quieren formarse en una profesión, como es el caso de la hondureña Daniela, aunque otros van descubriendo una motivación según pasan los días. Al final, un 65 por ciento de los alumnos que pasan por la UFIL Puerta Bonita acaba aprovechando su oportunidad. "Tenía dos amigas aquí y yo no estaba haciendo nada ni tenía ninguna salida. Cuando se habla de las UFIL se cuenta raro, pero aquí es distinto. Se pasa bien, encuentras tu sitio y te sientes a gusto. Te levantas con ganas y no te cuesta nada", relata Paloma, una joven de 19 años, a la que le gustaría encontrar un trabajo como cocinera, la profesión que está aprendiendo.

A los chicos les estimula que la formación sea muy práctica. "Cuando vienen, tienen un cierto interés en la cocina y aquí acaban de motivarse. Es bueno que vean que el resultado de la formación es inmediato. Por ejemplo, han hecho croquetas y se las van a comer", relata el profesor Luis Hernández. Así lo ven también los alumnos. "Esto ya no es el colegio. Es como si estuviese trabajando", comenta Octavio, cuyo objetivo es formarse como jardinero y poder encontrar pronto un empleo. Una de las herramientas para ello son los proyectos de producción, en los que el centro reproduce las condiciones de trabajo habituales en cualquier empresa. Incluso la parte teórica está adaptada al oficio para el que se están preparando. De esta manera, estudian la parte de matemáticas más relacionada con las superficies o medidas en el caso de carpinteros o jardineros, o el vocabulario específico de su profesión. Pero además de los contenidos que les otorgan una cualificación profesional, el aspecto que más se trabaja en estas escuelas es la formación como personas y en hábitos que serán valorados en cualquier trabajo. "Aprendemos un trabajo, a ser puntuales, el respeto por los compañeros, a ser responsables...", detalla el joven Yahia.

Desde el principio se trabaja con ellos en el respeto a la multiculturalidad. En el Puerta Bonita suele haber alumnos de más de 20 nacionalidades cada año. Otro de los grandes retos de los profesores, muy vinculados al proyecto, es ganarse la confianza de los alumnos, pues es la puerta de entrada para poder educarles en esta etapa decisiva en sus vidas. "Lo importante es que se centren y no se despisten. Ahora tienen que dejar la infancia y pasar a la vida adulta. Algunos al cumplir la mayoría de edad pierden la residencia y tienen que buscar trabajo. Es un momento crítico para ellos", comenta Josevi Vargas, profesor de jardinería.

El periodo formativo es flexible, así que cuando están preparados, los chicos terminan su formación con unas prácticas. Para ello, se buscan preferentemente empresas que tengan opciones de contratación. Parte del trabajo del centro es conseguir tanto prácticas como ofertas laborales a estos alumnos, y han llegado a tener una tasa de inserción laboral superior al 70 por ciento. Pero el alto paro juvenil y los cambios normativos en los contratos de formación hicieron bajar este porcentaje drásticamente. Ahora se ha recuperado hasta superar el 40 por ciento. Otros alumnos continúan sus estudios para obtener el título de ESO o hacer un ciclo Formación Profesional de Grado Medio, pero "el objetivo principal es ofrecerles una primera inserción laboral" y, aunque se les anima a seguir con los estudios, "tienen necesidad de trabajar", recuerda el director. Una vez terminada su formación, el centro continúa siendo una referencia para muchos de ellos, que buscan orientación o apoyo en las aulas de la Finca de Vista Alegre donde estudiaron. Las visitas de antiguos alumnos son bastante habituales.

Este año la UFIL Puerta Bonita celebra 25 años, que son también los primeros 25 años de este programa propio de la Comunidad de Madrid. Durante este tiempo, estas escuelas de segunda oportunidad han ido ampliándose y adaptándose a las nuevas circunstancias, pasando de consejerías o ajustando su cometido. El último sobresalto ha sido la adaptación a la Ley de Calidad Educativa (LOMCE), que, al eliminar los Programas de Cualificación Profesional Inicial, dejaba sin respaldo las UFIL. Finalmente, se han podido adaptar a la reforma educativa, si bien ahora los alumnos no pueden como hasta el momento pasar directamente a un Grado Medio. Aun así, con algunos problemas que resolver como la pérdida de fondos europeos, estas escuelas siguen luchando por su futuro y por el de sus alumnos.

Más información:

Las ayudas a casi 700 alumnos en riesgo de exclusión, en el aire

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