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Saturday vuelve a Nigeria

Por Lucía de la Fuente
miércoles 13 de agosto de 2014, 20:07h

Mi profesor de inglés es de Nigeria. El otro día me contaba cómo fue su viaje atravesando Níger, Argelia y Marruecos para finalmente llegar a Tarifa en patera. En Nigeria estaba amenazado de muerte, en Níger tuvo que huir de terroristas, en Argelia vio morir a compañeros con los que atravesaba el desierto, en Marruecos fue apaleado y expulsado por la policía y obligado a firmar documentos en árabe, sin entender una palabra de árabe. En España, sin embargo, nada más llegar Cruz Roja le dio ¡gratis! ropa y comida. En ese momento, dice, le entraron ganas de bailar. Lo había conseguido: estaba en el Primer Mundo. Y se sentía feliz.

Después viajó en autobús a Madrid, donde le esperaba un amigo. Se llama Saturday porque nació un sábado, el mejor día de la semana, en su opinión. Esto pasó en 2004. Tiempo después, consiguió los papeles que le permitían residir y trabajar sin miedo constante a la policía. Cada vez que tiene ocasión, enseña orgulloso su carné.

El mes que viene volverá a Nigeria. ¿Por qué?, pregunto. Porque aquí no hay trabajo, responde. ¿Y en Nigeria sí lo hay, acaso?, insisto. No, pero es su país, y allí al menos no tiene tantos gastos, aquí hay que pagar por todo. Alquiler, agua, luz, transporte. Todo es demasiado caro. Le digo que si está loco, que cómo va a volver. Que, vale, las facturas de la luz son un escándalo, pero allí gran parte de la población ni siquiera tiene luz eléctrica. Que si no ve las noticias de gente que se sigue jugando la vida por entrar aquí. Dice que sí, que, de hecho, el otro día vio a un conocido por televisión y le hizo mucha gracia. Pero que él se vuelve, aquí no vive bien, no puede con todo. ¿Pero allí no estaba amenazado? Dice que eso era en el Norte, que ahora su familia vive en el Sur. Y han pasado diez años. En un intento desesperado por no perderle, hablo del ébola, que lleva matando desde marzo pero aquí ha empezado a importar desde agosto. Le digo que está en peligro, que allí corre riesgo de contagiarse. Se ríe. Nigeria es muy grande.

Saturday antes trabajaba en una fábrica. Como tantas otras, cerró por la crisis. Queridos lectores, debo confesarles que al principio de estas líneas les he contado una pequeña mentira. Saturday no es exactamente mi profesor de inglés, aunque me guste presentarle así y aunque alguna vez hayamos quedado para practicar ese idioma mientras tomamos una cerveza. Saturday vendía 'La Farola' en la esquina de la calle de Sagasta con Fuencarral, junto al centenario Café Comercial. Ahora ha cambiado el periódico -ya no se imprime- por los mecheros, los pañuelos de papel y los abanicos. Siempre saluda. Pero no solo a mí, no crean, saluda sonriendo a todo el que pasa, aunque no todo el que pasa le devuelve el saludo. Dice que ya volverá a España, cuando mejoren las cosas, "que será pronto".

Saturday llegó a España en patera, pero volverá a Nigeria en avión. Si ustedes pasan por su esquina antes de septiembre, le pueden decir de mi parte que se lo piense una vez más. O no, tampoco se sientan obligados. Al menos, eso sí, devuélvanle el saludo.

 

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