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Paletismo madrileño

martes 22 de julio de 2014, 19:05h

Paco Martínez Soria con "La ciudad no es para mí" (1966) llevó el paletismo madrileño a la cumbre. Creó un arquetipo -el paleto en ciudad- que fue explotado hasta la saciedad en la gran pantalla y en los escenarios. Pero, avanzada la década de los 70 y desaparecida la censura, quisimos librarnos de ese personaje convirtiéndonos en los más modernos del mundo. Tan bien lo hicimos que inventamos la "Movida". Parecía que las actitudes paletas habían desaparecido. Pero estos días corroboro que no. Me inspira este artículo comprobar cómo a la fachada del cine Capitol, le han quitado los hermosos neones de las últimas décadas para colocar grandes pantallas publicitarias.

Se sigue así con ese empeño paleto de pretender que Callao sea Times square. ¿Por qué? Porque nos avergonzamos de lo nuestro, en este caso de la formidable arquitectura de la Gran Vía. Tras la reciente destrucción de la plaza de Callao para convertirla en centro de ferias, mercadillos y promociones publicitarias varias, se empeñó el ayuntamiento en que las fachadas se llenaran de pantallas multicolores. Teníamos la oportunidad de diseñar una iluminación espectacular para edificios como el Palacio de la Prensa, el cine Callao, el edificio Carrión o el de la Adriática y así crear un espectáculo original, único, con lo nuestro. Con la maestría de Gutiérrez Soto, Sainz de los Terreros, Muguruza o Martínez-Feducchi. Pero es lo nuestro, nuestro patrimonio y no vale. Hay que intentar parecerse a Nueva York, aunque quedemos como unos imitadores de tres al cuarto. Una de las características del paleto es creer que lo de los demás, sobre todo si es extranjero, es mucho mejor que lo propio. En la década de los 60 millones de familias recién ingresadas en la clase media, tiraron a la basura lozas, bronces, muebles macizos de madera para meter en las casas plásticos, duralex y formica. Eso era mucho más moderno e internacional, así que tiramos nuestros enseres, hoy cotizadísimos.

Otro síntoma de paletismo en estado avanzado en intentar creerse superior por utilizar palabras o expresiones extranjeras. Ahí nos estamos colocando en lo más alto del pódium. Cuando era niño, los pobres, por el mero hecho de serlo, no podíamos utilizar palabras de otros idiomas. Entonces -y hasta bien avanzado el siglo XX- el idioma de los elegantes era el francés. Nosotros, los pobres, no podíamos decir "cochón", "poitrine", "ma chérie". Y usábamos agua de colonia, mientras que los "snobs" usaban perfume y se lavaban mucho con jabón de olor. Cuando Heno de Pravia popularizó sus pastillas, se acabó con el "glamour".

Ahora los neo paletos usan, y abusan, de términos anglosajones. Quieren demostrar que son más "cool", superiores al resto de los mortales, hablando de "coworking", "crowdfunding" , "it girl", "blogger", etc. Hasta hace unos años era síntoma del paleto practicar el "name drooping". Se trata de introducir en una conversación nombres conocidos para intentar demostrar que se pertenece a su élite. Esta referencia es una pedantería mía para demostrar que también conozco esta moda extranjerizante.

Ejemplo claro del paletismo fue un documento municipal que se llamó P.E.C.A.M. (Plan Estratégico de Cultura del Ayuntamiento de Madrid) que no sé si arribó a algún puerto. En uno de sus apartados se leía: "Resulta de una enorme importancia que Madrid sea consciente del lugar preeminente que ocupa en la lengua española, para que amplíe y fortalezca su posición dentro de España y, en función de ello, ocupe su lugar en el mapa mundial como la capital del español".

Encomiable propósito. Pero ese mismo documento incluía un glosario para explicar ¡43! expresiones inglesas profusamente empleadas en el proyecto para que Madrid "ocupe su lugar en el mapa mundial como la capital del español". A eso se llama coherencia... bueno, yo lo llamaría de una manera menos amable.

¿Piensan los ideólogos de ese plan que se colocan por encima de los demás mortales madrileños usando y abusando de esta jerga? Quiero pensar que poseen un vasto léxico castellano que podrían aplicar a sus ideas y proyectos, pero que no lo aplican premeditadamente. De esto no estoy muy seguro...

Ese paletismo que les hace pensar que el castellano es un idioma inferior y por eso deben usar el inglés, cuenta con un destacado apoyo municipal. En los últimos años estamos viendo propaganda pagada por el Ayuntamiento y dirigida a los españoles, que anuncia, por ejemplo, la "Madrid men's Fashion week". ¿Qué tiene de malo semana madrileña de la moda masculina?

Obviamente la promoción internacional debe hacerse en otros idiomas pero ¿es necesario el inglés para anunciarse a los españoles? ¿Así se preserva el idioma y se hace a Madrid capital mundial del español?

Hasta para presentar nuevas propuestas escénicas se recurre a copiar en el extranjero, una vez más el Reino Unido. El "Fringe" es un festival que nació en Edimburgo y que hemos copiado para nuestros veranos. ¿Por qué? Hace tres décadas que tenemos en Madrid La Alternativa, ámbito en el que se han presentado montajes y propuestas mucho más atrevidas y vanguardistas que las programadas en el fringe. ¿Qué tiene de malo la alternativa? Que es nuestra, que es de aquí y, por tanto -síntoma paleto- no es atractiva.

En fin... el paletismo ha vuelto, se está desarrollando y yo he tenido la necesidad de advertirlo desde esta columna, por la que, seguro, nunca conseguiré ser "mainstreaming" ni conseguiré "crowdfunding" para mis libros. Busquen el significado el documento del Ayuntamiento de Madrid que proclama las glorias del castellano.

Antonio Castro.
Cronista de la Villa.

Antonio Castro

Cronista Oficial de la Villa

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