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Taxistas en pie de guerra

jueves 12 de junio de 2014, 14:21h

Taxistas en pie de guerra. Esa casta privilegiada que para mantenerse no necesita ningún tipo de preparación, título ni cualificación educativa a excepción de poder pagar por comprarse una licencia. Cualquiera de nosotros podría ser taxista en Madrid si estas preciadas licencias no estuvieran limitadas en número.

Este es uno de esos gremios arcaicos, que solo sostiene sus privilegios protestando o directamente eliminando cualquier competencia en la concesión administrativa. Y esta no es la única vez que ocurre ya que también han montado en cólera y puesto todo tipo de denuncias y acciones contra las pocas limusinas que operan dando servicios especiales en nuestra ciudad, sin dejarles trabajar tranquilos, como si quien alquila para una boda una limusina blanca fuera a coger en sustitución a este servicio un taxi...

Son en teoría servicio público, si, pero en días de protesta por huelga, desparecen dejando en el caos a la capital de España, sin servicios mínimos como dicta la ley.

Este es uno de esos sectores que hay que abrir a la competencia con urgencia; y esto va a llegar de una manera u otra, porque los usuarios están empezando a estar muy cansados; hartos de este servicio tal y como esta concebido en la actualidad, donde lo que destaca es el inexistente control sanitario o educativo y clientes expuestos a abusos, tanto económicos como circulatorios, malos modales, suciedad, etc.  ¿Se imaginan a un juez, un cirujano o conductor de autobús que, mientras desarrolla su jornada laboral pública, estuviera comiendo pistachos?; pues un taxista de Madrid la semana pasada mientras conducía el trayecto hablaba y comía pistachos.

Si liberalizaran este sector abriéndole a múltiples fórmulas trabajaría más gente y ellos mismos mejorarían el servicio y tendrían mas clientes. Se acabaría con el odioso mercadeo de licencias y con los floteros explotadores que poseen múltiples de estas, explotándolas mediante terceros cobrando por ello ínfimos sueldos; y ellos se sienten muy protegidos por la administración que les blinda frente a todo, como ocurre con farmacias estancos,etc. en ese incomprensible status quo heredado del pasado.

No podrán parar a los usuarios que quieran compartir gastos usando sus propios vehículos ni podrán frenar la capacidad de los ciudadanos de evitar en la medida que puedan, las tarifas altas, paseítos interminables, y demás tropelías ya sabidas que utilizan algunos taxistas en el desarrollo pícaro de su labor.

¿Todos? No, todos no, en absoluto; pero muchos, si. Y cuando montas en alguno de estos maldices tu suerte. Y no es solo por nosotros, usuarios locales, es por los visitantes y la mala imagen que se llevan de nuestro "servicio publico del taxi" de Madrid.

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