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¿Podremos algún día ir de los Pirineos a Gibraltar sin bajarnos de nuestra silla de ruedas?

¿Podremos algún día ir de los Pirineos a Gibraltar sin bajarnos de nuestra silla de ruedas?

Por MDO
lunes 16 de diciembre de 2013, 11:37h
Ana Botella parece que, además de ofrecer "a relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor", también sirve cafetitos accesibles; pues Madrid, aunque todavía no se ha llevado medalla alguna en las olimpiadas de la accesibilidad, como sí ha sucedido con Ávila, apunta maneras. Sin ir más lejos, la capital puede jactarse de ser la única urbe española que cuenta en su haber con una oficina de turismo acreditada con la certificación de Accesibilidad Universal, otorgada por la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Por cierto, ¿sabéis dónde se ubica semejante ejemplo de accesibilidad? Pues a la vera de esos cafés tan relajantes. Sí, en esa Plaza Mayor cuajada de terrazas de "cafeterías con efecto spa".

Hace algún tiempo que Madrid ha declarado la guerra a las barreras arquitectónicas y en esta contienda ya han caído abatidos innumerables obstáculos como los de la Red de Autobuses de la EMT, que disponen de piso bajo, sistema de inclinación y rampa de acceso para personas con movilidad reducida, además de contar con infinidad de estaciones de metro abastecidas de todo lo necesario para un placentero y accesible viaje por las profundidades madrileñas.

Desde luego, si se quiere obtener una lista pormenorizada de todas estas infraestructuras lo más sensato es descargarse la guía que publica la Oficina de Turismo Madrid Visitors & Convention Bureau donde se desgrana todo el despliegue de accesibilidad que ha acometido Madrid en los últimos años: restaurantes, museos, bibliotecas, centros culturales, recorridos por barrios con caché artístico como el de las Letras... Todo el arsenal turístico y de servicios madrileños se pasa por el tamiz de la accesibilidad en esta Guía que ya ha alcanzado su sexta edición.

Seguramente los más observadores se habrán percatado de que sus idas y venidas por las escaleras mecánicas del Metro corren a cargo de empresas como ThyssenKrupp Encasa. Es esta firma la que procura que no nos agotemos con el trajín, pero estas compañías, a la que se suma, entre otras muchas, Orona, trabajan en frentes muy variados como plataformas salvaescaleras. De hecho, una peregrinación turística o con afán religioso a la Catedral de la Almudena resultaría imposible sin uno de estos cachivaches. Y, por supuesto, estas salvaescaleras mandan a paseo a cualquier escalera con ínfulas, pues ahí las tenemos al servicio de los usuarios de sillas de ruedas o con movilidad reducida.

De este modo, las escaleras encuentran su particular salvaescaleras capaz de lidiar con ella y permitir que "todos" podamos acceder a los tesoros que esconde. No en vano, toda escalera lleva alguna parte a la que ansiamos llegar, así que el mercado ofrece un sinfín de soluciones para que ninguna nos apee de nuestro destino. De hecho, casi todas ellas se hacen a medida. Como se suele decir, no hay dos iguales, pues deben considerarse las particularidades de cada edificio. A veces bregarán con pequeños desniveles, en otras ocasiones con escaleras rectas, curvas o se toparán con una escalera de caracol de lo más enrevesado. Por lo tanto, los precios de salvaescaleras fluctúan y no se puede hablar de un "por", sino de un "desde", como informa este blog dedicado a la accesibilidad.

También las compañías de telefonía, como Vodafone, parecen concienciadas con que el mundo sea más plano y menos escarpado. Al menos esta es la motivación que se esconde tras su aplicación TUR4all, Turismo para Todos. Dicha aplicación, desarrollada con el apoyo de la Plataforma Representativa de Personas con Discapacidad Física (PREDIF), ofrece información fidedigna de más de un millar de establecimientos turísticos de España. En definitiva, encarna la guía "Lonely Planet" de la accesibilidad con la que es posible perderse por los recovecos accesibles de nuestro país.

Sin embargo, todavía resta mucho camino de baldosas amarillas por recorrer hasta llegar al Oz de la accesibilidad. Síntoma de estos "kilómetros" que le faltan a Madrid son los cursos que organiza PREDIF en la ciudad sobre turismo accesible y atención al cliente con discapacidad, además de la guía disponible de forma on line donde se desglosan las pautas que debemos seguir para lograr adaptar nuestro comercio al usuario de silla de ruedas y que ha sido editado por Confederación de Comercio de Madrid (COCEM). Desde luego, si todo anduviera en perfecto estado de revista, no haría falta insistir en estos aspectos.

Según reza una fábula, y a modo de The end de este artículo, antes de que nos pusiéramos a la ardua tarea de deforestar para construir nuestra Armada Invencible, se aseguraba que un mono podía ir desde los Pirineos a Gibraltar sin pisar el suelo gracias a las ramas de los árboles que le servían de autobús. Pues tomando esa idea, quizás algún día una persona con discapacidad física pueda recorrerse España sin necesidad de terceras personas y a bordo de su silla de ruedas. ¿Sucederá en el futuro?

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