Diverdi, la principal
distribuidora independiente de música clásica de España, ha puesto, tras 23 años de actividad, el cartel de
"Liquidación por cierre" en su establecimiento de la calle Santísima Trinidad 1.
Hace dos semanas, Diverdi conmocionaba
el mercado de la música clásica en España con el anuncio en su página
diverdi.com
de su cierre. Según indicaba, la crisis y la creciente comercialización digital de
contenidos han hecho que esta distribuidora de más de un centenar de sellos
discográficos haya decidido tirar la toalla. "La crisis económica internacional, que ha
afectado de manera particularmente dura a nuestro país, y las medidas fiscales
y presupuestarias adoptadas por los sucesivos gobiernos, han venido incidiendo
de modo particularmente sensible a los sectores de bienes de consumo no considerados
de primera necesidad. Entre ellos ha resultado especialmente dañado el mercado
discográfico, con una drástica caída de las ventas en todo tipo de canales de
distribución y el cese de actividades de muchas tiendas e importantes empresas
distribuidoras", indicaba la compañía en un comunicado.
La distribuidora, que llegó a
tener puntos de venta en el Auditorio Nacional y en el Teatro Real, reconocía
que, desde comienzos del pasado ejercicio, venía sufriendo "una adicional caída de sus
cifras de venta, con masivas devoluciones de producto del comercio detallista y
la incisiva competencia en precios de las plataformas extranjeras de venta on line", en clara referencia a multinacionales
como Amazon. "La reducción de las ventas de pop y rock ha hecho además que las
grandes superficies hayan dejado de apostar por sus espacios de música y ello
ha afectado, de rebote, a las ventas de música clásica y el jazz", reconoce José
María García Luna, director gerente de Diverdi.
Ante ello, la distribuidora
intentó mantenerse con medidas como el cierre de su boletín, la reducción de
precios, las campañas de descuentos y la disminución de sus efectivos, medidas
todas ellas que no han logrado impedir que Diverdi se haya visto obligada a
liquidar sus existencias con el fin de cerrar su comercio antes de finales de
julio. Ello ha provocado una venta masiva de música clásica, jazz y cine tanto
en Santísima Trinidad -algunas tarde hay colas- como por correo e internet. La
razón es que están vendiendo cds de numerosos sellos con el 50 y 60 por ciento
de descuento lo que permite conseguir grabaciones de los mejores artistas hasta
por 3,75 euros.
La liquidación de esta
distribuidora podría tener además un efecto dominó ya que, como se lamenta García
Luna, algunos de los sellos discográficos que ellos distribuían no tienen más canales
para acceder al público, lo que puede incidir en su futuro.