Mucho ruido y pocas nueces
martes 19 de junio de 2007, 00:00h
Actualizado: 10/10/2007 11:36h
Esperanza Aguirre es de nuevo, después de arrasar en los comicios de mayo, presidenta de la Comunidad de Madrid. Durante dos días, la Asamblea de Madrid, una vez que se constituyó oficialmente el Legislativo con la promesa o juramento por parte de cada uno de los 120 recién elegidos parlamentarios de esta VIII Legislatura, celebró una sesión de investidura que culminó con la designación oficial de la ganadora de los comicios autonómicos como nueva mandataria regional. En dos días se resolvió todo. Primero habló Aguirre y, aunque días antes, en la primera reunión del Grupo Parlamentario Popular, tendió la mano a la oposición y se mostró dispuesta a poner a trabajar a todos durante julio, habitualmente inhábil -desde el punto de vista de la actividad parlamentaria- junto a agosto y otros meses más, no ha sido posible saber qué materias son susceptibles de ese consenso tan reclamado por todos.
Tampoco conseguimos enterarnos, los que seguimos su discurso, hasta dónde llegará la liberalización de los horarios comerciales de los grandes monstruos que liderados por ilustres empresarios hacen negocio no con la venta de sus productos sino con los intereses de los dineros que obtienen después de comercializar el género que compran a plazos y que los usuarios pagan en euros constantes y sonantes. Las grandes superficies podrán abrir todos los domingos y festivos, si alguien lo autoriza, pero será a costa de los pequeños comerciantes y de los empleados con contratos poco decentes y salarios más indecentes todavía. Supimos que habrá una nueva Consejería de Deportes y poco más sobre la estructura organizativa de su Consejo de Gobierno, que será continuista, según adelantó la propia Aguirre, que aclaró que cuando las cosas van bien hay que hacer pocas mudanzas. También conocimos que su política fiscal se basa en no subir los impuestos y en bajar los existentes, que la reducción de impuestos afectará a las familias numerosas y que los que no tengan el número de hijos suficiente para obtener tal denominación, muchos más que los tienen más de tres descendientes, se quedarán como estaban.
Aguirre, que se declaró liberal por los cuatro costados, no sólo por el de la economía, por lo que podría recurrir a la máxima de ‘libertad hasta para equivocarse’, leyó un discurso plagado de páginas y ausente de verdaderas novedades y anuncios políticos.
Se le podría aplicar el refrán de ‘mucho ruido y pocas nueces’, porque sin duda habla mucho y obra poco. Pero no sólo a la ya presidenta de la Comunidad de Madrid, también a las nuevas portavoces de la oposición: la socialista Matilde Fernández e Inés Sabanés, de IU. La ex concejala de la coalición en el Ayuntamiento de la capital, que reclamó a Aguirre menos palabras y más hechos sobre el diálogo tan ansiado, insistió en algo que dio a conocer durante la campaña electoral: las consultas populares. No aclaró cómo serán. Matilde Fernández, que rindió un emotivo homenaje a su antecesor, Rafael Simancas, también recurrió al ruido para varear el nogal aunque cayeron pocas nueces. A la espera de que los nuevos tiempos traigan más de todo, pero no de lo mismo, la sesión de investidura de Aguirre ha dejado sobre todo muchas felicitaciones a la ganadora de los comicios de 2007.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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