Esta semana se despide de los escenarios madrileños el espectáculo musical ‘Evil Dead’, una obra terroríficamente divertida basada en la trilogía de Sam Raimi ‘Posesión Infernal’. Estos particulares zombies entonarán su última canción en el Nuevo Teatro Alcalá el próximo 9 de junio.
‘En unos minutos va a comenzar la posesión infernal’. Así comienzan dos horas de un musical que convierte la trilogía de terror de los ochenta una comedia hilarante. Dirigida por Chemari Bello, la versión española del musical americano 'Evil dead' divierte a todos los espectadores, sean o no amantes del género de terror.
'Evil dead' cuenta la historia de cinco jóvenes que van de excursión al bosque. Ash (
Rubén Yuste), su novia Linda (
Mariola Peña-Teresa Abarca), su mejor amigo Scott (
Sergio Arce-David Velardo), el ligue de Scott, Shelly, (
Carolina Morán-Rebeca Medina) y su hermana Cheryl (
Esther Izquierdo-Elsa Álvaro), que se instalan en una apacible cabaña para disfrutar de un tranquilo fin de semana. No obstante, en el sótano de la cabaña encuentran el Necronomicón, un siniestro libro que contiene en su interior el conjuro para despertar a los muertos. Sin darse cuenta, los jóvenes despiertan al mal que habita en el bosque, que poco a poco, intenta apoderarse de ellos.
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Este es el punto de partida de una comedia que mantiene el argumento de las dos primeras películas ('Posesión Infernal' y 'Terroríficamente muertos') pero con una clara intención cómica que
roza la parodia. La historia de terror se entrelaza con números musicales clásicos y
comentarios de la joven Cheryl endemoniada que refuerzan ese sentido cómico. El humor, al estilo 'made in Spain', incluye numerosos guiños al espectador y se complementa a la perfección con unas pegadizas canciones que repasan todo tipo de fenómenos televisivos: desde Jordi Hurtado hasta Belén Esteban pasando por el 'Hola k ase'.
El montaje y la escenografía son muy sencillos pero tremendamente efectivos, con unos
efectos especiales caseros que refuerzan el sentido de serie B de toda la producción y la hacen aún más divertida y paródica.
Como en toda película de terror, no podía faltar la sangre: 30 litros por función. En el clímax de la historia los espectadores de la
splatter zone (zona de salpicaduras) se ven envueltos en la sangrienta lucha contra los zombies. Una lucha de la que, por supuesto, no salen completamente limpios. Además, los 'supervivientes' pueden hacerse a la salida una foto con los actores empapados de sangre.
'Evil Dead' no es un musical al estilo Broadway. Sin embargo, eso es parte de su encanto. Canalla, sencillo y efectista, este musical es, sobre todo, 'terroríficamente divertido'.