La historia y el presente de Aranjuez no pueden explicarse sin atender a su situación geográfica en torno a los ríos Tajo y Jarama. La monarquía española no pasó por alto esta situación privilegiada y eligieron este enclave como real sitio. Así los sucesivos reyes fueron modelando Aranjuez sobre dos ejes, la huerta y los jardines, y crearon una ciudad monumental. Gracias a este patrimonio histórico, que le ha valido el reconocimiento como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, se ha convertido en la tercera ciudad más visita de la región.
Aranjuez sufre como todos los municipios madrileños los efectos de la crisis económica y el paro, pero sus vecinos viven en
uno de los entornos más privilegiados de la región, lo que además les procura una vía de ingresos extra, procedente del turismo. La vega del río Tajo y su confluencia con el río Jarama, con su abundancia de agua y de caza, siempre ha sido atractivo para los asentamientos. Las primeras evidencias de población proceden del pueblo celtíbero de los carpetanos, pero cuando Aranjuez empezó a escribir su actual historia fue con Fernando el Católico, quien incorporó el municipio a la Corona. Las monarquías europeas de la época tenían la costumbre de repartir su tiempo entre varias residencias y en España se imitó el modelo. Así, desde Felipe II comenzó a estilarse pasar la primavera en el real sitio de Aranjuez, el verano en El Escorial, el otoño en La Granja y el invierno en Madrid.
.jpg)
Los sucesivos monarcas fueron modelando Aranjuez a su gusto:
lo llenaron de edificios monumentales e impidieron el desarrollo de su población para crear una finca privada destinada a la realeza. No fue hasta Fernando VI cuando se permitió el libre asentamiento de pobladores. Para diseñar el crecimiento de la ciudad, los principales arquitectos de los siglos XVIII, como Francisco Sabatini y Juan de Villanueva, la planificaron buscando la monumentalidad y la armonía. Si Carlos I había comenzado la plantación de los paseos arbolados, Carlos III apostó por el desarrollo experimental en agricultura, ganadería, botánica, arquitectura e ingeniería, sobre todo hidráulica.
El resultado de estos siglos de historia es una ciudad cuyo paisaje está marcado por el agua y el esfuerzo por dominarla, con sus presas, puentes, malecones, canales y acequias. Destacan los paseos históricos, de los que perviven más de 30 kilómetros, trazados entre las huertas y sotos de Aranjuez. Más conocidos son
los jardines de Aranjuez, que fueron anteriores a la ciudad y pertenecen en la actualidad a Patrimonio Nacional.

De esta historia como
real sitio y ciudad cargada de historia, surgen numerosos monumentos y espacios para visitar, como el Palacio Real, del siglo XVI, obra de los arquitectos Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera; la Casa de Oficios y Caballeros, creada en el siglo XVI por Juan de Herrera; la Casa de los Infantes, construida en el siglo XVIII por Juan de Villanueva; la plaza de toros, uno de los pocos cosos que quedan del siglo XVIII, o la estación de tren de Aranjuez, construida en estilo neomudéjar a principios del siglo XX y en servicio todavía.
El más importante, sin duda, es
el Palacio Real, usado ya como residencia por los Reyes Católicos. Se terminó en el reinado de Fernando VI y se incorporaron dos alas en tiempos de Carlos III. La actual decoración recoge sobre todo aportaciones del siglo XVIII y de su interior destacan el Gabinete de Porcelana y el Salón de Espejos. En las dependencias de la planta baja se encuentra el Museo de la Vida en Palacio.
Jardines y espacios protegidos
En su visita es recomendable pasear por
el Jardín de La Isla, rodeado por el Tajo y por un canal del mismo, conocido como la ría, que lo separa del palacio. Se trata del jardín más importante de la época de los Austrias. De la misma época es el Jardín del Rey, un jardín cerrado y adornado con estatuas, con influencia mudéjar y del renacimiento italiano. Más tarde, en el siglo XVIII se creó el Jardín del Príncipe, situado entre la calle de la Reina y el Tajo, y en él se levantaron algunas obras ornamentales como la fuente de Apolo, el estanque con sus templetes clásico y chinesco o el palacete de la Casa del Labrador. Constituye
uno de los conjuntos neoclásico más importantes de Europa. En este jardín también se encuentra el Museo de las Falúas Reales, con una de las colecciones más importantes de las embarcaciones de recreo de los reyes de España.

La situación privilegiada entre el Tajo y su principal afluente, el Jarama, también ha posibilitado en Aranjuez una asombrosa riqueza biológica, con endemismos botánicos y zoológicos. Su máxima expresión es la reserva natural El Regajal-Mar de Ontígola, que, no obstante, ha sufrido impactos negativos debido a diversas infraestructuras. En sus 635 hectáreas de extensión se produce
un mosaico de ecosistemas, como el bosque bajo de la finca privada de El Regajal, donde se localiza una variada población de mariposas, o el Mar de Ontígola, una laguna artificial construida en el siglo XVI por Juan de Herrera a petición de Felipe II para abastecer de riego a las huertas y jardines, y que en la actualidad da cobijo a muchas especies de aves.
“Su paisaje, su riqueza verde hizo que los grandes escritores del Siglo de Oro considerasen Aranjuez sinónimo de belleza, de riqueza”, destaca su alcaldesa, María José Martínez de la Fuente (PP), quien también resalta su valor fluvial o sus famosos espárragos y fresas, así como “sus monumentos y su historia”. “El patrimonio de que goza históricamente Aranjuez supone un reto que afrontamos con responsabilidad, decisión e imaginación al servicio de lo que más nos acucia: la dinamización económica que desemboque en creación de empleo”. Y es que en la actualidad y pese al aporte extra que el turismo supone para este municipio, Aranjuez se encuentra, como el resto de municipios de la región, atravesando una crisis económica que dura ya años.
Su tasa de desempleo es superior a la media, con más de un 20 por ciento, y 5.994 parados en febrero de 2013 en una población de casi 57.000 habitantes.
En la economía ribereña el principal peso recae sobre los servicios, con un 67 por ciento del total, 15 puntos menos que el conjunto de la región. Le sigue la industria, que representa un tercio de la economía y la agricultura que supone poco más del 2 por ciento, una cifra superior al 0,10 que representa en la región, según el Instituto de Estadística de Madrid, gracias a sus huertas que se cultivan desde hace siglos.
Aranjuez tiene la peculiaridad de que es uno de los dos municipios madrileños que tienen una entidad local menor o pedanía. Se trata del
Cortijo de San Isidro, que fue repoblado por el Instituto Nacional de Colonización a mediados del siglo XX para acercar el campo a los trabajadores. En la actualidad, tiene
1.300 habitantes.

En cuanto a las nuevas dotaciones del municipio, destaca el
Hospital Comarcal del Tajo, inaugurado en 2008 y que da servicio a los vecinos de Aranjuez, Colmenar de Oreja, Chinchón, Valdelaguna y Villaconejos. Nació con su gestión no sanitaria privatizada y ahora está en el grupo de hospitales cuya gestión pasará totalmente a empresas, mientras que su titularidad y presupuesto seguirán siendo públicos. El municipio también es conocido por su casino, que abrió en 2005 y que ahora ha anunciado que tendrá una subsede en la Gran Vía de la capital madrileña.
Una ciudad dinámica con historia
Aranjuez “está inventado y bien inventado”, asegura su alcaldesa, María José Martínez de la Fuente, quien añade que hay que “conseguir que la ciudad se ponga a punto y saque provecho de las virtualidades que tiene, de su inmenso potencial que, a mi juicio, ha estado aletargado”. Entre los planes actuales de la ciudad se encuentra el Plan Integral de Dinamización Económica, con 63 acciones que van
desde la eliminación de trámites administrativos para la puesta en marcha de nuevos negocios hasta la reducción de algunas tasas con el objetivo de facilitar la implantación y el mantenimiento de nuevas empresas.
.jpg)
Además, el municipio cuenta desde 2013 con nuevos desarrollos industriales, después de que el Consejo de Gobierno de la Comunidad modificara el Plan General de Ordenación Urbana de Aranjuez en el sector IX en los ámbitos de Ferrocarril y Cerro de la Linterna Este. De esta manera, la ciudad cuenta ahora con
256.917 metros cuadrados de suelo productivo que se espera que ayuden a crear empleo en la ciudad.
Respecto al turismo y el patrimonio, el principal proyecto es la
rehabilitación de la Casa de la Monta, uno de los conjuntos históricos más importantes de Aranjuez. El proyecto, promovido en 2011 por la Comunidad de Madrid, cuenta con el apoyo del Gobierno municipal y consiste en la rehabilitación medioambiental de la Dehesa de Sotomayor, nombre de la finca en la que se halla la Casa de la Monta, cuyas 635 hectáreas son de propiedad regional. Además se prevé abrir un nuevo espacio con jardín-vivero, invernaderos para cultivos hortícolas, instalaciones deportivas y un club ecuestre de monta, entrenamiento y descanso de caballos, que la Comunidad quiere convertir en una de las mejores instalaciones hípicas, donde se potencie el caballo español de pura raza. Estará compuesto por una escuela de equitación, un club y un centro para competiciones deportivas y exhibiciones. Con este proyecto se podrá recuperar el uso ecuestre que siempre tuvo la Casa de la Monta desde su origen en el siglo XVIII, ya que albergó las antiguas caballerizas de la Real Yeguada de Aranjuez. En su momento, se anunció una inversión de 15,5 millones por parte de la empresa adjudicataria.
.jpg)
Otro proyecto de gran importancia para Aranjuez es el desarrollo del
Centro Logístico Intermodal. Esta iniciativa del Gobierno central tiene el fin de conectar la actividad del tráfico ferroviario de la zona centro con el sur y este del país, así como con Portugal. Para ello, se ha creado el Consorcio Madrid Sur Logística Aranjuez, una sociedad de participación pública-privada, en la que Adif tiene el 47 por cierto y el 53 por ciento está en manos privadas, que tiene prevista una inversión inicial de 13,1 millones de euros.
Gastronomía: fresas y espárragos
Estar situada en la vega de los ríos Tajo y su principal afluente, el Jarama, ha otorgado desde antaño a Aranjuez unas condiciones ideales no solo para la riqueza natural del lugar, sino también para su transformación en campos de cultivo. De la rica huerta ribereña, el producto más conocido de Aranjuez son las fresas, características por su aroma y sabor. Las que se cultivan en el municipio más meridional de la región son de la especie Fragaria vesca, con un fruto pequeño y aromático. El transporte de fresas y otros cultivos hasta la capital originó que la vía férrea entre Aranjuez y Madrid, la primera que se construyó en Madrid y la segunda en España, recibiera el nombre de Tren de la Fresa. A día de hoy sigue funcionando con fines turísticos algunos fines de semana y festivos y aún es tirado por maquinas a vapor.
El otro producto típico de la zona son los espárragos, a los que se conoce como ‘pericos’. Se trajeron de Holanda en el siglo XVIII y se caracterizan por su color verde intenso, gran frescura y ternura reconocida. La gastronomía de Aranjuez también está muy influida por la actividad cinegética, fruto de la tradición cazadora de los monarcas. |