Transparencia
martes 09 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 24/04/2013 14:31h
Somos voraces devoradores de información que no damos abasto a digerir tantos contenidos cada semana. Esta nos centraremos en opinar sobre a quién compete la prometida ley de transparencia; no sin antes dar un respetuoso adiós a Saritísima, la Montiel, que, siendo manchega de nacimiento, se convirtió por amor a esta ciudad, en una de las notables hijas de Madrid, dejando una imborrable Violetera como legado que perpetuará a la artista como la señora del cine y la canción de una gran época y como chulapa, desde esta semana ya eterna para todos. D.E.P. Antonia.
Y otro asunto de actualidad estos días parece ser la controvertida idea de conseguir transparencia y control por ley, que se presagia como un tema imposible dentro del marco de ya la sola definición de qué o quiénes, hasta dónde, y a quién o qué organismos afectará.
Opinar sobre esta cuestión se hace fundamental, ya que la sociedad anda demasiado aburrida de conocer abusos económicos, irregularidades y desapariciones indebidas de ingentes cantidades de dinero, siempre público (¡deben pensar que no es de nadie!), que pasan olímpicamente sin responsabilidad ninguna, y saltamos al siguiente tema noticiable sin depurarse responsabilidades la mayoría de las veces.
Es por eso que me parece útil exponer opinión puntual sobre lo que entiendo debía ser la ley de transparencia, que el Gobierno debe aprobar cuanto antes, por la que cualquier organismo que se nutra de dinero público, sea la gestión de quien sea, esté obligado a someterse a control de transparencia 100%. TODOS, sean partidos políticos, Gobierno nacional, gobiernos regionales, ayuntamientos, juzgados, ministerios, universidades y un largo etcétera, hasta llegar a la Casa Real, que siendo institución financiada por dinero de los españoles debe regularse y dar información de sus gastos, al igual que pasa en la Casa Real Británica, quienes deben informar al pueblo que les financia la institución de absolutamente todos sus costes, incluido absolutamente todo en partidas, en las que, para que se hagan una idea, detallan hasta lo consumido en alcohol.
Tachar de “cotilleo” periodístico querer saber lo que gasta doña Letizia en zapatos o en colecciones de moda cada temporada, me parece un insulto a nuestra inteligencia, ya que si ese gasto fuese comedido, en su línea de normalidad, como parece ser que ocurre con doña Sofía, no tendrían impedimento en explicarlo. No toda la prensa nacional trabaja, piensa o se guía por el cotilleo amarillo.
Por ello, si quieren un pueblo conforme, la transparencia deberá ser un manto de veracidad que cubra y proteja de abuso a todo organismo, sin excepción, que el dinero público español costee, sin tapujos, escapes ni atajos para sortear control económico y pretender seguir con los chanchullos de unos pocos, que cada vez son más.