Recortando y con el palo dando
lunes 14 de enero de 2013, 00:00h
Actualizado: 21/01/2013 10:05h
No me gusta el euro por receta, especialmente porque, en contra de lo que quisiera, soy buen cliente de farmacia. Dicho esto, comprendo la decisión del gobierno regional de establece esta tasa. Y lo explico.
El gobierno de Mariano Rajoy exige severos recortes a las comunidades autónomas en sus presupuestos, medidas drásticas para reducir el déficit, planes de austeridad que se convierten en conflicto presupuestario cuando se llega al capítulo de gastos corrientes, especialmente en lo que se refiere a la partida de Personal y a la prestación de servicios básicos. El gobierno de la Comunidad de Madrid se ve exigido al máximo por el gobierno de la nación, que además, no le reconoce una deuda de 1.000 millones de euros y se comporta con él de manera muy distinta y discriminatoria a cómo lo hace con Cataluña, lo que me reafirma en mi sensación personal de que Madrid ha sido y sigue siendo la malquerida del Estado.
El gobierno central aprieta, exige reducción drástica del gasto a las comunidades, pero luego no les da autonomía para llevar a cabo algunas medidas de recorte, como la del euro por receta con el ánimo de meter la tijera al gasto farmacéutico. El gobierno central no sólo no comparte esta decisión del gobierno regional, sino que la recurre ante el Tribunal Constitucional. Los socialistas también recurren este sistema del euro por receta en la Comunidad de Madrid, pero no lo hicieron en su día con Cataluña, aunque el euro tiene el mismo valor y la receta, salvo que está impresa en catalán, es la misma. Los socialistas dicen como excusa, que en aquella ocasión se les pasó el plazo para interponer recurso. ¡Vaya hombre!, ¡Qué casualidad!. Con Tomás Gómez, ni hubiera pasado, porque siempre está al tanto de estas cosas.