La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha presentado este jueves cuatro líneas estratégicas de intervención en el poblado de El Gallinero para erradicar el chabolismo y desmarca esta actuación de la posible instalación en la zona de Valdecarros del proyecto Eurovegas.
Hace poco más de una semana el Ayuntamiento derribó
nueve chabolas y el templo evangélico del poblado chabolista de El Gallinero. Este jueves la responsable de los Asuntos Sociales en Madrid, Dolores Navarro, ha indicado que el objetivo es "erradicar el asentamiento para dar una oportunidad de dignidad a las personas que allí están. No me mueve otro objetivo que el de escolarizar, dar seguridad y salubridad (a los residentes del poblado), algo que llevamos en el ADN. No es porque vaya venir o deje de venir (Eurovegas),
es un asentamiento que nos tiene que avergonzar".
La misma opinión ha sido mostrada por la alcaldesa,
Ana Botella, después de que el presidente de la Comunidad,
Ignacio González, avanzara que
la primera piedra de Eurovegas se pondrá en diciembre de 2013 pero sin desvelar la ubicación definitiva. Entre las candidatas que se han barajado se encuentran Alcorcón y Valdecarros, en el término municipal de Madrid. "
No nos hemos planteado la actuación en el Gallinero por la posible instalación de Las Vegas en Madrid y además no sabemos dónde se va a instalar", ha subrayado la alcaldesa.

Al desmantelamiento del poblado, como ha explicado Navarro,
no se le puede poner un plazo al venir determinado por los tribunales y las órdenes que dicten. Estas líneas estratégicas cuentan
con un presupuesto anual de 1,2 millones de euros. Este poblado queda fuera del plan definitivo para la Cañada Real Galiana
que se prometió para septiembre.
La inclusión social del colectivo rumano gitano de El Gallinero es, según Botella, la finalidad de cuatro líneas estratégicas:
educación, intervención social, salubridad y limpieza y seguridad. "Se trata de facilitar una respuesta social coordinada entre las administraciones que intervienen en El Gallinero, así como una respuesta individual adaptada a las características de cada grupo familiar y a su compromiso y grado de aceptación de las propuestas que se realicen", han explicado Botella y Navarro.
Líneas de trabajo
-En el ámbito de la
educación, la intervención municipal pretende conseguir la incorporación de los
menores, principalmente en edad obligatoria, y su asistencia regular a clase. En este momento hay en El Gallinero
139 alumnos escolarizados.

-En el apartado de
intervención social destacan como objetivos dar
alojamiento y manutención. El primero se lleva a cabo a través del acceso a los
centros de acogida temporal de San Roque y Valdelatas (ambos ubicados en el distrito de Fuencarral-El Pardo). Una vez que la familia ha aceptado el acceso al centro, se le asigna una habitación, doble en el caso de las familias con más de cuatro miembros, una cocina y un baño. El periodo inicial de permanencia es de ocho meses, prorrogable en algunos casos. Cuando las familias alcanzan los objetivos más básicos y se considera que "están preparadas para la vida en comunidad" pasan al segundo nivel de atención:
dejan los centros de acogida y van a los pisos tutelados del proyecto o de alquiler.
-En cuanto a
salubridad y limpieza, de lo que se trata es de
implicar a la población en el mantenimiento y cuidado del entorno. Semanalmente el SELUR realiza una limpieza de las calles. Este año se han hecho dos limpiezas especiales.
-En materia de
seguridad se tratarán aspectos relativos a la convivencia y salud pública de sus residentes. Destacan las actuaciones con los menores, canalizadas a través de los Agentes Tutores.
Radiografía de El Gallinero
El número de chabolas del poblado se cifra en torno a 86, ocupadas por
72 familias y 321 personas, de las que 178 son menores entre 0 y 15 años, según datos del Consistorio —organizaciones sociales que trabajan en la zona elevan la cifra de menores a 250—. La cantidad de familias puede variar por los flujos de movilidad propios de esta población, reconoce el Ayuntamiento.
Las familias son de origen rumano, etnia gitana, itinerantes, dedicada a ocupaciones marginales, con diferentes niveles socioeconómicos, con cambios continuos en la ocupación de las chabolas, con falta de documentación básica.
Botella ha detallado que en función del nivel de exclusión social pueden distinguirse
tres grupos de familias: 21 en situación de vulnerabilidad social grave, actualmente en seguimiento social intensivo; otras 43 en situación de vulnerabilidad social, con un seguimiento básico. Estas 64 familias serían destinatarias del Programa de Intervención Social y Educativa, susceptibles de permanecer en España o de retornar voluntariamente a su país de origen. "Hay otras 21 familias con recursos económicos que actualmente no aceptan dicha intervención social y que estarían sujetas a revisión, pudiendo producirse el paso de una tipología a otra, en función de la respuesta a la actuación municipal", indica el Consistorio.