Los edificios abandonados de los números 4 y 5 de la Plaza de España, propiedad de la inmobiliaria Monteverde, ya no servirán de 'hogar' para los okupas ni de 'botellódromo' para jóvenes. Un grupo de operarios lleva tres días trabajando para tapiar sus accesos.
Los inmuebles, deshabitados desde hace años, se habían convertido en
residencia para subsaharianos, rumanos y españoles 'sin techo' y, en los últimos meses, en punto de encuentro para adolescentes que acudían a su azotea para pasar las tardes y noches haciendo botellón y escuchando música. La zona, que no contaba con ningún tipo de medida de seguridad, se había convertido en un lugar ciertamente peligroso para los jóvenes —ubicado en la undécima planta, su suelo está lleno de huecos por los que resulta fácil tropezar, no hay barandillas y las pocas escaleras disponibles para cambiar de nivel no cuentan con ningún tipo de sujeción—.
El tapiado de sus accesos llega después de que la noticia se publicara en numerosos medios de comunicación desde este verano. Fuentes consultadas por Madridiario aseguraron que aún quedan "algunos okupas" viviendo en el interior de los edificios.