En el Real Madrid se respira mal
Por
Pedro Fernández Vicente
miércoles 03 de octubre de 2012, 00:00h
Actualizado: 22/10/2012 17:16h
Parece que Mouriño tiene problemas con algunos de los jugadores que forman la plantilla del Real Madrid. No es nuevo. En el mundo del fútbol son muchos los entrenadores que mantienen enfrentamientos con determinados jugadores, sobre todo con las “figuritas”, con esos que se consideran imprescindibles. Y es lógico. El entrenador es el encargado de decir las verdades a esos jóvenes que ganan más dinero del que nunca soñaron ni ellos ni sus padres, se sienten importantes y no toleran que se les diga la verdad aunque sea en beneficio general. No sienten la necesidad de callarse. El impulso de la juventud les lleva, quizá, por el camino equivocado. La fama, la riqueza y el poder de ambas cosas juntas, hace que el fútbol tenga ese defecto.
Mou, concretamente, está en el Real Madrid para organizar y criticar las actuaciones, para reprochar, para cambiar al jugador que no cumpla con su obligación en el campo y fuera de él. Es el entrenador y tiene la responsabilidad y la confianza de la directiva y de la afición. Él es el encargado de decirle a Ronaldo lo mal que lo hace, también a Ramos, a Ozil y a quien corresponda. Ha de ser un único criterio el que marque la estrategia. El entrenador no debe permitir que cada cual haga lo que quiera en el terreno de juego y demostrar, jornada tras jornada, que el equipo está por encima de cada uno de sus componentes, incluido el Presidente, el entrenador y cualquiera de esas figuras que se consideran insustituibles.
Y en el Madrid, últimamente se respira mal, cuesta trabajo acudir cada día a los entrenamientos. Y eso no es bueno. Dicen que se han dividido entre españoles y portugueses. Ese es el gran error, que ya lo vivió el Barcelona con los holandeses. Está bien que vengan extranjeros pero a reforzar no a imponer y menos a formar grupos molestos. Y lo peor es la dificultad que entraña arreglar esa situación. Ni Mouriño, ni Ramos, ni Casillas parecen personas fáciles de doblegar y un conjunto para jugar unidos necesitan estar en buen ambiente, de lo contrario todo saldrá mal. Y ya lo estamos viendo. En muy pocas jornadas el Madrid se ha descolgado de la cabeza de la liga. Por culpa de unos o de otros, pero los aficionados están sufriendo esa refriega que cada día aparece en los periódicos.
Seguramente nadie tiene toda la razón pero el entrenador debe recibir la autoridad de la directiva y que sean los jugadores, sean los que sean, los que se marchen. De lo contrario otro entrenador terminará teniendo los mismos problemas con los mismos jugadores o con otros y el equipo siempre, siempre, saldrá perdiendo. Y mientras tanto unos y otros cobrando grandes fortunas que pagan los seguidores.