La calle como sala de exposición. Eso ha pensado el fotógrafo Antonio Arcaro para mostrar su retratatos, titulados genéricamente “Manolas y Manolos”. El artista ha querido captar toda la diversidad étnica del barrio de Lavapiés.
Son siempre primeros planos de gentes que habitan o trabajan en estas calles. Y para que todo el mundo las vea, nada mejor que ampliarlas y colgarlas al aire libre. La acción tiene dos puntos de exhibición. En la plaza de Cascorro, colgando de todos los balcones del edificio que hace chaflán entre Embajadores y Ribera de Curtidores.

El otro punto de exposición es la plaza provisional dejada en el solar que ocupó la piscina cubierta de La Cebada. Antonio Arcaro comenzó en el mes de abril ha realizar esta colección, contando con la colaboración entusiasta de los vecinos. Montó un set de fotografía en la misma plaza de Cascorro y allí realizó las sesiones.
No olvidemos que la denominación de “manolos” a algunos madrileños nació entre los habitantes de Lavapiés, mientras que los “chisperos” surgieron en el entorno de Barquillo, donde se localizaban las fundiciones. Los trabajadores del yunque hacían saltar chispas del acero que moldeaban. Y se quedaron con el apodo.
Hoy, como demuestra Arcaro, los manolos y manolas proceden de los cuatro puntos cardinales del globo terráqueo.