Historia de un anuncio urgente
martes 18 de septiembre de 2012, 00:00h
Actualizado: 01/10/2012 12:02h
Un lunes cualquiera como otro de otra semana y otro mes. Pero era la segunda del mes de septiembre. Desde el punto de vista informativo, nada de nada. Como mucho, la resaca del Comité Regional del PSM, en el que después de que pidiesen la palabra casi un centenar de miembros de este órgano de los socialistas madrileños, supimos que su jefe, Tomás Gómez, tiene cada vez más seguidores pero menos simpatizantes. ¿Qué querrán los que le siguen?
A eso de las trece horas del lunes de tristeza para muchos cargos y militantes del PP, desde el gabinete de prensa de la Comunidad de Madrid se informa a los periodistas que 60 minutos después la presidenta regional, Esperanza Aguirre, dará una rueda de prensa para informar de algo que todavía no se podía decir. Los periodistas comentaban entre ellos qué dirá la mandataria madrileña, qué asunto tan grave y urgente anunciará Aguirre y por qué tanta prisa. La gran mayoría de los plumillas creía que se produciría un cambio en el Consejo de Gobierno o que se hablaría de algo relacionado con el complejo de ocio y juego, llamado Eurovegas.
Lo lógico era que anunciase que se iba, ya que las otras posibilidades no eran ni son urgentes. Nadie creía que Aguirre dimitiría. Llegó la hora y la mandataria madrileña dijo con toda claridad que deja todos sus cargos menos la Presidencia del PP de Madrid. No habló en ningún momentos de razones políticas para irse, solo habló de cuestiones personales, ganas de vivir sin la presión de la política en primera línea y de disfrutar de su familia. Y también, ¿porqué no decirlo?, algo habrá tenido que ver la enfermedad que la tuvo asustada durante algunas semanas, hace ya algún tiempo.
En definitiva, la tronka Aguirre, así la he llamado siempre yo, se va porque cree que ya ha llegado su hora después de 30 años pegada a un cargo, ya sea edil de la capital, senadora, ministra o presidenta de la Comunidad de Madrid. Siempre ha sido cercana en el trato, afable y amable, y siempre ha dicho sobre lo que fuese lo que le venía en gana, aunque a veces metía la pata. Era liberal, cosa de agradecer cuando se refería a asuntos civiles y de derechos de las minorías, incluso al consumo de sustancias ilegales como el hachís, pero también en asuntos de economía, lo que la convertía en firme defensora de la privatización de hasta el aire que respiramos y de casi la supresión de los impuestos.
Era de derechas, no sé si tanto, más o menos que Cánovas del Castillo, pero generosa, amiga de sus amigos y dicharachera. Se va dejando todo atado y bien atado, eso cree ella. Deja el sillón vacío hasta que su vicepresidente, Ignacio González, se siente en él lo antes posible, no sea que al presidente nacional de su partido y presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, le dé un siroco y decida cortar las alas al que muchos, entre ellos Aguirre, consideran ya nuevo presidente de la Comunidad de Madrid.
González no cae bien en Génova ni a los amigos de Rajoy, quien fusila en silencio y a veces silencia sus ejecuciones, políticas, evidentemente. La oposición reaccionó pidiendo elecciones anticipadas, como hizo el portavoz de IU, Gregorio Gordo, o alabando la capacidad política de Aguirre. “Uno se mide por la importancia de sus adversarios”, dijo el portavoz socialista, Tomás Gómez, quien elevó a las alturas a la ya exmandataria madrileña, de la que dijo que nadie en el PP tiene una talla política como ella. Gómez no se besa y se abraza más porque no se llega.
Lo que está claro es que cambiarán las caras y muy poco las políticas. González, antes de ser investido, ya está recibiendo parabienes. El alcalde de Boadilla, Antonio González Terol, dijo que estaba triste por la marcha de Aguirre y encantado con la llegada de González, quien debería alejarse de los que adulan con el mismo rigor que se ondulan el flequillo. Ignacio González, que es un gran desconocido para la gran mayoría de los madrileños, tiene por delante una tarea difícil, la de sentarse en el sillón de Aguirre y aprender de los errores y aciertos de su amiga Esperanza y tener en cuenta que decir que sí a todo lo que ordenaba Aguirre, eso dicen que hacían casi todos los consejeros del Gobierno regional, no es bueno ni malo, sino una actuación penosa y poco agradecida porque la final la recompensa es el despido y la desconsideración.
|
Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
|
|
|
|