Jorge lleva siete años en España. Es rumano y se gana la vida tocando el saxofón, oficio que asume de forma semiprofesional. Sus 'escenarios' son la plaza de Manuel Becerra y en la avenida de Pablo Neruda, frente a la Asamblea de Madrid. Los habituales del hemiciclo aseguran que alegra su entrada al trabajo. Por lo que narra, la crisis no ha afectado demasiado a sus ganancias. Y es que los madrileños son más pobres que hace unos años pero no han perdido el buen gusto.
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