Un nuevo concepto de arte y creación escénica ha llegado a Madrid. Cuatro jóvenes emprendedores buscan espacios en alquiler para ofrecer un lugar donde puedan exponer artistas emergentes. Los locales vacíos, a su vez, consiguen visibilidad.
Los locales comerciales vacíos y en alquiler forman parte del paisaje urbano más actual de Madrid. En los últimos tiempos han tenido que colgar el cartel de 'Se vende' o 'Se alquila'. Y es que la crisis ha provocado que queden en desuso y lo que es peor, en el olvido.
¿Qué hacer para cambiar este panorama?. Los integrantes del proyecto
SeAlquila lo tienen claro: mostrar los locales llenándolos de propuestas artísticas. De esta manera, aseguran "ganan visibilidad y nosotros les damos una oportunidad a los jóvenes creadores y artistas".
SeAlquila propone la creación de un espacio físico temporal, que acoja producciones culturales diversas. No se trata de una galería al uso, sino más bien de facilitar un lugar para la creación.

Nur, Norberto, Aaron e Iván son los responsables del proyecto que comenzó en el mes de febrero en Madrid como una iniciativa de reactivación inmobiliaria para dar visibilidad a los locales vacíos. Una idea que surgió de la unión de
ENTREsijos Asociación Cultural y
Lacosacultural, dos de las iniciativas puestas en marcha también por los jóvenes emprendedores.
Los propietarios consiguen un inesperado modo de mostrar sus locales y los artistas un lugar en el que exponer su trabajo. "Hay un montón de espacio público no utilizado y privado, ni te cuento", relata Iván. Aunque es difícil romper la idea que tienen los dueños de los espacios sobre la propiedad, estos jóvenes, vinculados al arte y al periodismo, consiguen que vean las ventajas que tiene el poder dejar en sus manos el local.
SeAlquila Burbuja fue la primera edición del proyecto. En cada uno de estos eventos, se propone a los creadores trabajar a partir de un paraguas conceptual que permita construir la reflexión y análisis entre creadores y público. Convirtieron un antiguo negocio de la calle Ribera de Curtidores
en un espacio de exhibición multidisciplinar. 'Burbuja' fue el nexo conceptual de las propuestas artísticas que formaron parte de esta primera edición. Los visitantes encontraron una
cámara oscura (videoarte y cortometrajes),
artes plásticas (pintura, fotografía, instalación),
música, performance y teatro. Algunas obras se crearon para ese momento y otras fueron el resultado de la creación libre de los artistas. Y aunque no tenían connotaciones políticas, "el espectáculo sí podía tener un lenguaje crítico", señala Norberto, teniendo en cuenta el tema expositivo de doble lectura: la burbuja, muy relacionado con el tema inmobiliario. Y no hay nada malo en eso, reconocen, porque el tejido creativo "está cambiando y buscando nuevas formas de expresión", insiste Aaron. Más de 500 personas pasaron por el local de Curtidores durante los dos días que permaneció abierto a la cultura creativa.
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El proyecto es una
iniciativa sin ánimo de lucro y no cuenta con financiación externa por lo que los artistas no cobran por exponer sus obras. Tan solo en la puerta del local se invita al público a hacer una aportación voluntaria para sufragar los gastos de organización. "Nos pesa no poder pagarles", reconocen los creadores del novedoso proyecto. Esperan poder hacerlo en poco tiempo si les conceden la ayuda a la creación de Matadero . "Todavía no sabemos nada", añade Nur.
SeAlquila ya ha pensado el
próximo concepto para crear: el cuerpo. En esta ocasión, las propuestas artísticas podrán pertenecer a cualquier disciplina creativa. Se aceptará obra ya producida, en proceso, creada
ad hoc o in situ. Se pueden enviar en forma de texto, boceto, foto, vídeo o como se prefiera, escribiendo a
[email protected].

El local escogido para el evento, que se celebrará el 6 y 7 de octubre, está situado en los
barrios de Malasaña y Chueca. Tiene 60 metros cuadrados, una única planta, dos espacios y un patio interior. Un espacio disponible para el espíritu creativo de aquellos artistas emergentes que no tienen la oportunidad de mostrar su talento. Y una original oportunidad para el propietario del local, que podrá mostrar sus 'encantos' para encontrar un futuro inquilino.