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Noches de cine al aire libre

Noches de cine al aire libre

Por MDO/Efe
miércoles 15 de agosto de 2012, 00:00h
Actualizado: 16/08/2012 13:24h
Para refrescarse en las noches calurosas del verano la población madrileña sigue recurriendo estos días a un remedio infalible, como ya lo hicieran hace años los abuelos y los padres de los niños de hoy: el cine al aire libre.
Los responsables de varios espacios madrileños lo corroboran: gentes de varias generaciones acuden al cine de verano y los llenos en esta temporada han sido frecuentes y en algún caso "desbordante", como en La Bombilla el pasado viernes cuando "más de mil personas" asistieron al estreno de la película "Brave".

Son esos parques o recintos abiertos a donde quizás haya que llevar un cojín para ablandar una silla incómoda, donde mucha gente es incapaz de quedarse callada a sabiendas de que alguien le dará un grito..., o el escenario de primeros ligues.

En Madrid capital hay dos "históricos", los cines de verano del Parque de La Bombilla, en la glorieta de San Antonio de la Florida, y el del Parque Calero, en Ciudad Lineal, y otro más nuevo, el gratuito del Parque El Paraíso, en San Blas, que lleva un lustro batiendo sus propias cifras de asistencia.

El consejero de la Junta de San Blas, David Sujar, ha explicado que a este "cine de verano en estado puro" asistieron en 2011 más de 10.000 personas con una media de 500 espectadores por pase, una afluencia superada este año por "picos" de más de 800 asistentes.

"La Junta pone unas 600 sillas en el recinto, que es muy grande, pero no pasa nada si se agotan porque la gente trae las suyas, además de neveras y mesas para cenar", dice Sujar, quien no sabe si el éxito tiene que ver con la crisis pero sí que "la gente valora la gratuidad y la calidad de la programación".

En Madrid capital también ha habido cine este verano en el Centro Cultural Paco Rabal, entre Palomeras Bajas y Entrevías, o en la Casa Museo Lope de Vega, que entre el 5 de julio y el 2 de agosto exhibió una selección de filmes españoles basados en obras de Lope de Vega, Calderón de la Barca y Tirso de Molina.

Y en el conjunto de la Comunidad de Madrid la temporada estival de 2012 tiene en marcha hasta el 3 de septiembre un programa de 43 filmes para todos los gustos con un total de 273 proyecciones en 38 municipios.

Miguel Ángel Rodríguez, de Cineproyecto, una firma que diseña programaciones, ha explicado que las películas elegidas son siempre "de producción reciente" e incluyen infantiles, de cineastas españoles o títulos destacados del cine internacional.

Rodríguez, quien cree que "los años de recesión han traído consigo un aumento de espectadores" para el cine de verano, ha explicado que justo esta semana, con el puente del 15 de agosto, se produce "el pico máximo de proyecciones" en las programaciones cinematográficas del verano madrileño.

Otra testigo de lo que ha sido el cine veraniego es la fundadora hace 28 años del cine de La Bombilla, Rita Sonlleva, quien en una conversación con Efe recuerda los ya lejanos años 80 "cuando se ponían tres 'pelis' consecutivas en una pantalla y dos en otra".

"Salíamos amanecidos", dice Rita al recordar "las noches en las que se ponían las tres 'Guerras de las Galaxias' juntas, los dos 'Novecentos' o los tres 'Padrinos'", y añade que "eso ya no se puede hacer porque la gente no se queda hasta las seis de la mañana ni harta de vino".

Esta empresaria juega con las palabras para desear que el cine algún día recupere su 'exsencia' y defiende la "pantalla grande" para ver el cine en lugares como La Bombilla, donde por 5,50 euros "puedes ver dos 'pelis' enteras o cuatro medias -dice- haciendo 'zapping' a pié".

El barrio de La Elipa también tenía cine de verano desde hace diez años pero hace unas semanas, el día que comenzaban las proyecciones, el Ministerio de Cultura llamó a la Asociación de vecinos La Nueva Elipa para advertirles de que estaban denunciados por la Federación de Distribuidores de Cine, que les exigía 180 euros por película.

Félix De Dios, de la Asociación, ha explicado que consultó con su abogado y este les dijo que tenían "todas las de perder". "No nos sentó nada bien; no entendemos que se preocupen por nosotros las grandes productoras, dice Félix, y añade: "Es que no podemos pagar nada, tal como esta la cosa....".

Victoria, una cinéfila de la generación intermedia, recuerda sus cines de verano: "uno de los mejores planes para acabar el día; dos 'pelis' por el precio de una, la bolsa con el bocata, la bebida, las pipas y el cojín, y la chaqueta por si refrescaba demasiado". Eso sí, tanto cine veraniego en sesión doble tenía un problema: "En septiembre, al hacer recuento de las 'pelis' que había visto, el cacao mental era enorme".
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