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Condenados los secuestradores de dos empresarios

Condenados los secuestradores de dos empresarios

Por MDO
martes 21 de febrero de 2012, 00:00h
Actualizado: 22/02/2012 17:26h
La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a la banda de secuestradores de dos empresarios en La Moraleja, el pasado 6 de marzo de 2008.
En la sentencia, los magistrados han condenado a José Carlos S. a 17 años de prisión y nueve meses por los delitos de secuestro, detención ilegal, contra la integridad moral y de lesiones. La Audiencia ha absuelto al sobrino del condenado de los delitos de detención ilegal, sin embargo ha condenado a otros dos de los acusados, José Paulo M. y Luis Manuel C.G., a 16 años de prisión. Dos mujeres portuguesas, que presuntamente participaron en estos delitos, deberán pasar 12 años en prisión. Al único español, que supuestamente formó parte de esta banda, se le ha codenado ha cuatro años de cárcel por detención ilegal.

José Carlos S., abogado de profesión, logró escapar de la cárcel mediante órdenes de libertad falsas remitidas supuestamente por fax desde la Audiencia Provincial de Madrid. Los abogados de las defensas recurrirán el fallo. La Fiscalía de Madrid solicitaba penas de entre 22 y cinco años de prisión para los siete acusados.

Los hechos se produjeron el 6 de marzo de 2008 cuando las víctimas fueron citadas por unos supuestos empresarios argentinos en La Moraleja. Cuando las víctimas acudieron al lugar correspondiente fueron amordazados, introducidos en un vehículo y trasladados a Vigo. Los captores reclamaron por ellos once millones de euros. El director general, José María Navajas, fue liberado días después del secuestro, mientras que el vicepresidente, Pedro Aguirre permaneció retenido durante 15 días, y fue puesto en libertad en Portugal.

Según el fallo, José Carlos S.S. elaboró un plan y se unió al resto de los procesados a raíz de ciertas disputas comerciales con José Joaquín Aguirre Ormaechea, saldadas con la presentación de una querella criminal de éste contra el acusado.

Así, durante los días 14, 19, 25 y 27 de febrero de 2008, una persona que dijo llamarse Eduardo Arauce, cuya existencia no ha sido acreditada, pero en todo caso actuando por encargo de José Carlos S.S., se puso en contacto telefónico con el hermano de José Joaquín Aguirre, con el pretexto de realizar juntos un negocio de importación de pescado desde Argentina.

Tras la llamada, concertaron una cita de negocios a la que acudieron el hermano de José Joaquín Aguirre Ormaechea, Pedro Aguirre, y un trabajador de su empresa, José María Navajas Gómez. Las portuguesas procesadas, Elsa María y María Manuela les esperaron en una plaza de la localidad madrileña de Alcobendas y les invitaron a subir en sus automóviles para llegar hasta el hotel La Moraleja, donde presumiblemente iba a tener lugar el encuentro.

Sin embargo, fueron conducidos con engaños hasta un bungalow, donde les esperaban los también acusados Luis Manuel y José Paulo, que, cubiertos con pasamontañas, encañonaron con una pistola a las víctimas, inmovilizaron a José María y golpearon a Pedro Aguirre, que perdió el conocimiento. A continuación les esposaron con cinta adhesiva, les vendaron los ojos, les taparon la boca y condujeron a cada uno a habitaciones distintas. Poco después, otro individuo que no ha sido identificado, le hizo varias preguntas al empresario, diciéndole que le estaba mintiendo y que si decía la verdad todo se resolvería de inmediato.

El empresario secuestrado le respondió que le dejase hacer una llamada para resolver la cuestión, pero le mandaron callar bajo la amenaza de golpearle con un bate de béisbol. Entrada la noche, los procesados sacaron a las víctimas del bungaló y les introdujeron en un vehículo. Durante el traslado, las víctimas pensaron que sus secuestradores pertenecían a la banda terrorista ETA. El empresario Pedro Aguirre trató de salir del coché, pero fue reducido a golpes.

La caravana estaba formada por tres vehículos. El primero actuaba a modo de 'lanzadera' para avisar de posibles controles policiales, después iba el automóvil propiedad de las víctimas,  y por último el coche de las portuguesas condenadas,Elsa María y María Manuela.

Con carácter previo, José Carlos S.S. había conseguido que le dejaran una casa de campo en la localidad coruñesa de Esteiro Barrio Portiño, a la que llegó la caravana de tres vehículos sobre las nueve de la mañana del 7 de marzo.

Cuando conducían a los retenidos al interior de la casa, Pedro Aguirre se levantó el pasamontañas, lo que le supuso un golpe en la boca del estómago y que les ataran de pies y manos a dos sillas. Pasado un tiempo llegó José Carlos S.S., quien les dijo que no volverían a ver la luz del sol, que estaban "en el puto infierno" y que a José María sólo le quedaba la posibilidad de ponerse en contacto con su hermano para que le quitara la querella que le había puesto. Además, debería darle once millones de euros.

Las víctimas permanecieron custodiadas en todo momento por Luis Manuel y José Paulo. Les insistían en que "se los iban a cargar" si no colaboraban, y que el asunto estaba "feo porque no se solucionaba el tema del dinero". Las procesadas Elsa María y María Manuela compraban la comida y adquirieron las cadenas con que los ataron.

El 11 de marzo de 2008, los acusados pusieron en libertad a José María Navajas tras conseguir los números de teléfono y los nombres de sus familiares, y le trasladaron en coche a Vigo con la condición de que convenciera a su mujer para que retirara la denuncia por la desaparición de su esposo. También le dijeron que no podía comentar con nadie lo sucedido y se quedaron con su DNI y su carnet de conducir.

La noche del 13 de marzo los acusados decidieron cambiar de escondite y se trasladaron hasta la urbanización Aldeia Mourisca, en Manta Rota, Portugal. Allí permanecieron hasta el 18 de marzo.

La víctima siguió atada de pies y manos, sufrió un trato vejatorio y degradante, y golpes que, en al menos una ocasión, le produjeron un desmayo. En todo momento estuvo acompañado por Luis Manuel y José Paulo, quienes le suministraban los fármacos que les había facilitado José Carlos S.S. consistentes en tranquilizantes, vitaminas y un medicamento para ir al baño.

El 19 de marzo, Aguirre fue trasladado, esta vez en un taxi, hasta los apartamentos Don Henrique, en la localidad de Montegordo, donde permaneció hasta que el 20 de marzo fue liberado por la Policía portuguesa, que actuaba en colaboración con el Grupo de Secuestros y Extorsiones de la Policía Nacional española. Cuando las fuerzas del orden irrumpieron en la vivienda encontraron al secuestrado encadenado por el tobillo con una cadena de candado y con los ojos vendados. Todavía estaba afectado por un golpe en la nuca.

Luis Manuel y José Paulo fueron detenidos en ese instante, y se les intervino un bate de madera, una pistola de fogueo, un revólver de fogueo, pasamontañas, gorros, esposas, cadenas y un spray neutralizador. José Carlos, Elsa María y María Manuela fueron detenidos por la Policía portuguesa el 20 de marzo.
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