El puente, vicio nacional
lunes 05 de diciembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 23/12/2011 17:52h
Todos los países tienen su vicio nacional confesable. En el nuestro han sido tradicionalmente la tortilla de patata y la siesta. Lo de la tortilla va en franca decadencia frente a la pizza y la hamburguesa, y en cuanto a la siesta, el nuevo modo de vida hace imposible mantener este vicio a la mayoría del personal.
Ahora nuestro vicio nacional, con carácter general e inequívoco, es el puente, hacer el puente, pasar por el puente de un festivo a otro. Por hacer el puente hacemos lo que sea, como adelantar en cinco días la festividad de la Constitución, para que políticos, sindicalistas, empresarios, autoridades y demás puedan coger un puente que se encadena a otro. Eso es lo ocurrido el pasado 1 de diciembre, cuando la Comunidad celebró la recepción oficial del día de la Constitución, lo que demuestra que el vicio nacional del puente está por encima de fechas, celebraciones y actos institucionales.
Llueva o haga sol, con buena temperatura o con frío, sea junio o diciembre, con crisis o sin crisis, con aumento del paro o sin paro, la gente no desprecia la posibilidad de atravesar el puente que ofrece el calendario y escaparse a cualquier sitio, a veces incluso parece, que a ninguna parte. Ni siesta, ni tortilla de patatas, nuestro vicio auténtico es el puente al natural, sin guarnición. Vuelta y vuelta, y hasta el próximo.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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