lunes 21 de noviembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 05/12/2011 14:03h
Por muy previsibles que puedan parecer sus resultados, una noche electoral siempre tiene su suspense. El de ayer duró poco, esa es la verdad: desde el cierre de los colegios electorales y el asalto de las primeras "israelitas", hasta que comenzaron a aparecer datos escrutados pasó poco más de una hora. Y eran estos tan parecidos a las encuestas publicadas, que parecía cantado lo que iba a suceder: la fiesta se acababa para unos, y comenzaba para todos los demás.
El PSOE salió peor aún de lo que esperaba. Rubalcaba tuvo el coraje de salir, hablar claro y decir lo que había que decir: congreso extraordinario. Los resultados en España son malos; en Madrid en concreto, descorazonadores. De los 179 municipios de la comunidad, en 177 ganó el PP. Y de los otros dos, uno -Navarredonda- no puede decirse, con todos mis respetos, que sea precisamente un bastión: 44 votos sumó el PSOE, un 47,8 por ciento de los emitidos en la localidad.
¿Qué pasará ahora?¿Habrá alguna reacción de Tomás Gómez ante la caída libre? Todo apunta a que la tónica entre los socialistas será la de esperar a ver qué pasa en el Congreso Extraordinario que, al filo de la media noche, anunciaba ayer mismo Rubalcaba. Una nueva campaña, que se adivina feroz, y en la que Tomás Gómez se situará, sin duda, donde ya lo hizo meses atrás: al lado de Carmen Chacón.
El PP ganó, y tuvo resultados porcentuales estupendos en la región madrileña. Pero no logró superar en número de votos -en la comunidad- los recogidos en marzo de 2008. Es decir, que su victoria, que lo es y sin ningún paliativo, se vio engrandecida ante el tamaño de la debacle socialista. Del reflejo de esos resultados en las instituciones madrileñas -Ejecutivo regional, Gobierno municipal y dirección del partido en Madrid- mucho se ha apuntado, pero es ahora cuando realmente se tomarán decisiones.
IU y UPyD fueron otros de los grandes ganadores: los primeros, por hacerse con dos diputados más; los segundos, porque además del incremento muy considerable de votos, llegaron a los cuatro diputados, que sumados al de Valencia les suponen tener ya su propio grupo parlamentario.
Ahora empieza lo bueno: las campañas electorales son siempre una época de anestesia general, y aunque esta ha estado salpimentada -en especial los dos últimos días- por la prima de riesgo y otros parientes, es ahora, a partir del 21-N, cuando realmente empezará la fiesta.