Virus emergentes: el arte de cambiar para sobrevivir
jueves 15 de septiembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 16/09/2011 09:07h
Hablar de lo que sabemos de los virus, esos maestros de la adaptación, es otra forma de mostrar los beneficios de la ciencia, uno de los fines de La Noche de los Investigadores.
“Son las cosas vivas más pequeñas y la causa de algunas de nuestras enfermedades más mortíferas”. Así define un Diccionario de la Ciencia a los virus, esos parásitos que, entre otros desastres, provocan el SIDA, la hepatitis C, incluso algunos cánceres. De ellos va a tratar la actividad que el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) presenta en la próxima Noche de los Investigadores: “Virus emergentes. El arte de cambiar para sobrevivir”. Una actividad –valga el tópico- de permanente actualidad por motivos obvios.
La investigadora del INTA Ester Lázaro, del Departamento de Evolución Molecular, del Centro de Astrobiología, explicará porqué, pese a los avances científicos de los últimos años, aún quedan enfermedades para las que no disponemos de un tratamiento efectivo. A la vez, tratará tanto los factores que posibilitan la aparición de nuevos virus peligrosos como los que dificultan el control de algunas enfermedades causadas por esos virus.
La charla se ocupará de los aspectos genéticos que posibilitan la aparición de nuevos agentes virales más resistentes, y también de los aspectos socio-ecológicos que nos ponen en contacto con especies animales portadoras de virus.
Como la actividad está pensada y dirigida a un público amplio y no especialista, y el tema de los virus ha dado bastante juego en el cine, la charla se ilustrará con fragmentos de películas que hayan tratado el tema de los virus con más o menos rigor científico.
Un entorno particular
Para esta actividad se ha buscado un entorno particularmente atractivo y con interés por sí mismo. Un sorprendente olivar en el centro de Madrid en el que vivieron una serie de intelectuales ligados a la Institución Libre de Enseñanza y a los organismos nacidos de ésta.
En efecto, hace ahora cerca de cien años, el secretario de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, José Castillejo, compró una amplia parcela en lo que entonces era el pueblo de Chamartín de la Rosa. En ella se fueron instalando Menéndez Pidal, el biólogo Ignacio Bolívar, Dámaso Alonso, etcétera. Hoy todavía quedan en pie un par de casas de aquella época (una, la del propio Castillejo), un buen puñado de olivos y una flora serrana que convierten al Olivar de Castillejo en un oasis dentro del Madrid más urbano, con ecos de una parte de la mejor historia cultural de España.
Virus emergentes. El arte de cambiar para sobrevivir
23 de septiembre de 2011 a las 21 h
Fundación Olivar de Castillejo
Calle Menéndez Pidal nº3 bis