El patrimonio de sus señorías
lunes 12 de septiembre de 2011, 00:00h
Actualizado: 26/09/2011 14:04h
Hoy hay en este país más indignados que ayer pero, probablemente, menos que mañana, desde que hemos conocido el patrimonio de nuestros padres… De nuestros padres de la Patria, diputados y senadores.
Unos se han indignado al conocer el patrimonio de algunos políticos que dicen representar a la izquierda, y por ende a la clase trabajadora más desfavorecida, y que tienen posibles más gruesos que los de tenidos por señoritos casi feudales de la política española.
Otros se han indignado al conocer los raquíticos patrimonios de algunos de nuestros representantes, y hasta han sentido vergüenza de pagarles lo que les pagamos, una miseria, a cambio de tanto sudor, desvelo y trabajo que realizan por mejorar las condiciones de vida de todos nosotros.
Y hay otro porcentaje de indignados, quizá el más numeroso de todos, que corresponde a los ibero-escépticos, es decir, aquellos que no se creen las cifras declaradas, que sospechan que hay gato encerrado, trampa y cartón, ocultación de datos, desvíos de patrimonio y otros elementos que les hacen incomprensibles los datos oficiales.
En cuanto a dinerito contante y sonante se refiere, encabeza la lista de los más pudientes, la ex ministra socialista Mercedes Cabrera, con 6,6 millones de euros, que no está mal para ser de izquierdas y militante de un partido socialista y obrero, según la apreciación que sobre el asunto tenían hasta hace poco ellos mismos. En la orilla opuesta nos encontramos a otro socialista, el conocido Tomás Gómez, que declara tener en su cuenta 1.400 euros, no sabemos si antes o después de pagar los recibos del mes y de la hipoteca, porque en el primero de los casos quizá su cuenta se haya vestido como su ideología: de rojo.
De cualquier manera el patrimonio de los padres de la Patria no ofrece demasiadas sorpresas ni sobresaltos. Otra cosa sería el patrimonio de los padres del municipio, de alcaldes y concejales, padres del terruño, la recalificación y las plusvalías. De algunos sabemos con qué entraron en los ayuntamientos y sabemos con qué han salido. Ahí sí que podría dispararse la lista de indignados
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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