Este martes se sabrá el veredicto sobre el juicio
Se arrodilla ante la familia de la mujer que mató
Por MDO/E.P.
lunes 11 de julio de 2011, 00:00h
Actualizado: 12/07/2011 14:15h
Carlos L.P., el asesino confeso de Nairobys, ha aprovechado su derecho a la última palabra en el juicio para arrodillarse ante la familia de la joven fallecida para pedir perdón y mostrar su arrepentimiento por los hechos sucedidos la noche del 20 de junio de 2009, en la que le asestó hasta doce puñaladas. El jurado popular se pronunciará este martes sobre el caso.
En la última sesión del juicio, el representante de la Fiscalía de Madrid ha mantenido la solicitud de condena de veinte años de prisión por un delito de asesinato, la misma pena que ha reclamado la acusación particular. Por su parte, la Abogacía del Estado ha solicitado 15 años por homicidio, con las agravantes de parentesco y abuso de superioridad, según han indicado fuentes jurídicas.
En la sesión del pasado martes, el procesado aseguró que "nunca" tuvo "intención de matarla" y manifestó que no recordaba "absolutamente nada" de lo sucedido. En la exposición de los hechos, el fiscal ha considerado que hay prueba para sustentar su acusación.
Según su relato, el encausado se encontró la noche del crimen con su expareja en una discoteca y decidieron ir a su domicilio, donde se encontraba la madre del agresor y su pareja.
Tenían una hija en común
El acusado se encontraba el 20 de junio de 2009 a las 06.00 horas en el dormitorio junto a su ex pareja, de nacionalidad dominicana, en una vivienda de Fuenlabrada. Ambos tenían una hija en común de dos años.
En el momento mencionado, el acusado cogió un cuchillo de cocina, que tenía habitualmente en su habitación y que usaba para comer, con la intención de acabar con la vida de la mujer. Carlos L. P. asestó hasta doce puñaladas a la mujer, lo que causó su muerte por pérdida masiva de sangre.
El acusado huyó inmediatamente del lugar de los hechos y se desprendió del cuchillo. Carlos L. P. fue detenido el mismo día 20 de junio de 2009, acordándose la prisión provisional, situación en la que permanece actualmente.