lunes 16 de mayo de 2011, 00:00h
Actualizado: 30/05/2011 17:17h
Mientras miles de personas festejaban a San Isidro en la Pradera, adónde acudieron los políticos a pedirle en la intimidad votos al patrón de Madrid, y alguna, como Esperanza Aguirre, apareció coquetona y retrechera, ataviada de chulapona de Lavapíes; mientras otros muchos madrileños se preparaban para asistir a la procesión del santo por el corazón del viejo Madrid, comenzaba en Cibeles una marcha organizada por la Plataforma Democracia Real Ya, para pedir un cambio político y social ante la inoperancia del modelo actual. En una pancarta se podía leer: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Se gritó: “No los votes”.
La marcha llegó hasta la Puerta del Sol. Pasadas las 9.00 de la noche, cuando aún muchos madrileños regresaban de la pradera y otros llegaban tarde al partido del Atlético de Madrid, comenzaba el fin de fiesta de la citada manifestación difundida a través de las redes sociales. Y empezaba a emerger esa parte que a mi me inquieta de las llamadas plataformas del no se qué; de quienes organizan sus quedadas a través de las redes sociales y de esos grupos que piden que no se vote, porque consideran que somos “mercancía en manos de políticos y banqueros”. Pasada las nueve de la noche empezó la movida real del fin de fiesta. Participantes en la manifestación que, quizá cansados de la caminata y de gritar, se sentaron en medio de la Gran Vía, cortando el tráfico y enfrentándose después a los antidisturbios que trataban de dispersarles. Se organizó la de San Quintín en San Isidro. Enfrentamientos con la policía, algaradas, disparos al aire y al final, más de una veintena de detenidos; siete heridos, cinco de ellos policías, destrozos en el mobiliario urbano, las lunas de algunos escaparates fracturadas, así como los cristales de varios coches, varios contenedores incendiados; en fin, el paisaje después de una revuelta antisistema.
Visto lo visto, no me inspira confianza esa plataforma que se llama Democracia Real Ya, cuando de forma antidemocrática corta la Gran Vía al resto de los ciudadanos, se enfrenta a la policía y produce importantes destrozos en la vía pública. Ellos son los menos indicados para pedirnos que no votemos a los partidos políticos al uso. Sólo faltaba que teniendo por nombre Plataforma, encima se apellidara cívica. Ya tenemos bastante con lo que tenemos, para que aparezcan estos “salvadores” que luego siembran el caos.
|
Cronista Oficial de Madrid y Getafe
|
|