Los médicos denuncian el aumento de las agresiones y piden 'habitaciones del pánico'
Por MDO/E.P.
viernes 25 de febrero de 2011, 00:00h
Actualizado: 03/03/2011 14:16h
El Colegio de Médicos de Madrid ha denunciado este viernes que el número de agresiones a personal en centros médicos y hospitales ha aumentado en el último año y ha solicitado la creación de 'habitaciones de pánico' para evitar los daños causados por estos ataques.
El vocal de médicos titulares y rurales del Colegio, Alberto López, ha explicado que hace unos años consiguieron que el Fiscal firmara un acuerdo para que las agresiones a los doctores fueran consideradas como delito penal. "Pedimos que la propia Justicia tomara cartas en el asunto. Igual que agredir a la Policía es un delito, también tiene que serlo pegar a un profesional médico", ha indicado.
López ha abogado por las medidas preventivas. De hecho, ha recordado que en la Comunidad de Madrid se instauró un protocolo de actuación ante situaciones conflictivas en 2004, que fue aprobado por el Parlamento autonómico. "Esperábamos que en un plazo de dos años se ejecutara, pero la aplicación de las medidas va francamente muy lenta", ha indicado.
En este sentido, el representante del Colegio de Médicos ha explicado que en los centros en los que se detecte la más mínima situación de agresión verbal y física se deberían poner cámaras de seguridad en los pasillos y "medidas de escape en los profesionales", entre las que citó las 'habitaciones del pánico'. "No pude ser que algunos centros de Fuenlabrada sean auténticos búnkeres con altas medidas de seguridad y que otros no tengan ni las más mínimas medidas protectoras", ha indicado López, que ha destacado que se luche contra las agresiones físicas, pero también contra las verbales.
Y es que los trabajadores del ambulatorio 'Los Naranjos' señalaron que las empleadas agredidas se encontraban "indefensas" en el mostrador, donde fue atacada una de ellas, puesto que puede tener acceso a su interior "cualquier persona".
El suceso ocurrido este viernes no es el primero, aunque sí el más grave de los últimos años, que se registra en un centro de salud. De hecho, este pasado jueves los empleados de un ambulatorio de Móstoles tuvieron que llamar a la Policía para controlar a un matrimonio que quería colarse en una cita médica general.