La trifulca eterna/interna que sacude al
Partido Socialista de Madrid no ha acabado. Así lo aseguraban al menos este miércoles los asistentes que acudieron al acto de entrega de las llaves de oro de la ciudad de Madrid al presidente de Israel,
Simón Peres. El 'run run' entre estos cargos socialistas no era otro que el descontento con las listas aprobadas el domingo por el Comité Regional para el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Un descontento con
Tomás Gómez, alegaron, que, por mucho que se haya soterrado, volverá a aparecer como el Guadiana. Así son las cosas, admitían, desde los tiempos de la antigua
Federación Socialista Madrileña, y así continuarán, con lo que Gómez no tendrá la tranquilidad deseada y de la que le gusta presumir. Por cierto, que entre los miembros del PP asistentes al acto, la conversación no podía ser otra que la operación de
Esperanza Aguirre, a quien todos sin excepción (incluidos sus más acérrimos enemigos) deseaban una pronta recuperación. IU simplemente no conversaba, fundamentalmente, porque no fue. La coalición, como resumió
Ángel Pérez, no participa en entrega de llaves "a representantes de Estado que lo que levantan son muros", en alusión al muro levantado por Israel para separar el país de Cisjordania.
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