viernes 04 de febrero de 2011, 00:00h
Actualizado: 15/02/2011 18:10h
El arquitecto José María Ezquiaga ha capitaneado, durante tres años, un equipo de trabajo con decenas de expertos, que se han sentado a "pensar" Madrid. El resultado es un Libro Blanco que el alcalde acaba de presentar, y en el que sus autores dibujan lo que creen que puede hacerse en el centro para que recupere peso específico, para "crear ciudad".
El trabajo se reune en cuatro tomos llenos de ideas, algunas de muy difícil -por no decir imposible- aplicación: traslados, demoliciones, creación de espacios públicos sobre ámbitos privados o institucionales... hay quien puede pensar que son sólo juegos florales, brindis al sol, humo ... El alcalde se ha apresurado a aclarar que el libro expone ideas producto de la "creación libre"; lo mismo dijeron sus autores: que habían reflexionado sobre la ciudad sin el "corsé" administrativo de un Plan General, siempre más rígido en sus planteamientos.
Sea fantasía, ciencia-ficción o globos sonda, el hecho es que el documento sirve para que, quien de verdad quiera, pueda darle una vuelta al modelo futuro de la ciudad, indagar sobre qué posibilidades existen, qué caminos se pueden seguir, cuáles se sugieren y qué otros ni siquiera se insinúan. Tal vez este ejercicio de reflexión venga en el mejor momento: cuando la crisis ha paralizado las iniciativas, se han agotado los fondos y no queda más que pensar y pensar, hasta que vengan mejores tiempos. Entonces, cuando haya dinero otra vez, tal vez se haya conseguido diferenciar lo electoral de lo básico, lo necesario de lo accesorio, lo urgente de lo importante.