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Los mercados, la huelga y el pacto social

Los mercados, la huelga y el pacto social

jueves 03 de febrero de 2011, 00:00h
Los mercados, esos entes invisible que todo lo pueden y a los que muchos responsabilizan de una gran parte de los males de la sociedad y, sin duda,  de la crisis económica, son -además del conjunto de actividades realizadas libremente por los agentes económicos sin intervención del poder público- fríos e insensibles pero para nada imbéciles, ya que cuando los dineros corren como el champán en las fiestas y la economía crece, las ganancias se las reparten  entre los del mercado, es decir, los mercaderes. Y cuando las cuentas van mal, ya se sabe, piden ayuda para salir del túnel y socializar las pérdidas.

Plantearon eso mismo, ante esta nueva crisis, y pidieron árnica al Gobierno
presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, quien se apresuró a aprobar una
serie de medidas para reducir el gasto. ¿Se acuerdan? Aquello de congelar las
pensiones que reciben nuestros mayores, bajar el suelo a los funcionarios y
meter un tajo con navaja de Albacete a las partidas de Ayuda al Desarrollo. En ese momento, los sindicatos convocaron una huelga contra esos recortes sociales y llamaron de todo al Gobierno de Zapatero por tener la misma sensibilidad que un calamar sin tinta. El seguimiento de la huelga 29 de septiembre fue desigual, porque los ciudadanos, más afectados por el paro y la precariedad laboral que encantados con sus gobernantes y sus oponentes, decidieron quedarse en casa o ir a trabajar para no tener más descuentos en la nómina. Tampoco mostraron mucho interés ni confianza en unos sindicatos que callaron cuando había que gritar porque, según ellos, siempre es peor que venga la derecha.

¿Qué derecha? La huelga molestó a los gobernantes socialistas y dejó preocupados a los líderes de UGT y CCOO, ya que se jugaban y se juegan la credibilidad ante los trabajadores, sus aliados naturales. El Gobierno no movió una coma de lo aprobado y se lanzó a la reforma del mercado del trabajo, con la oposición de estos mismos sindicatos. Luego llegó la reforma del sistema de pensiones y los representantes de los trabajadores dejaron claro que de eso de subir la edad de 65 a 67 años y de hallar el cálculo con los últimos 25 años trabajados en vez de los últimos 15, nada de nada. Eso era antes.

Ahora, después de firmar el pacto social que consagra lo contrario de lo que
defendían semanas antes, largan y largan sin decir nada más que palabras que
justifican lo firmado. Dice mi amigo José Ricardo Martínez, secretario regional
de UGT, que han mejorado lo propuesto por el Gobierno, ya que se podrán jubilar con 65 años aquellos que hayan cotizado 38,5 años en vez de los 40 planteados inicialmente por Zapatero, quien no sólo llevó al huerto a UGT y CCOO si no también a la nueva CEOE de Juan Rosel. Mi colega sindicalista recordará que siempre se pide inicialmente más para obtener lo deseado. Eso hizo Zapatero. Ya está todo firmado y habrá que trabajar más años que antes para jubilarse y se recibirá menos dinero, es decir: de progreso social, nada de nada. Muchos consideran que se hizo lo necesario y por eso cuanta más gente arropando la pérdida de derechos sociales, mejor para los que no deben temer que llegue la derecha, porque son ellos, con sus políticas, tan de derechas como el PP.

Al final, los máximos líderes de UGT y CCOO ligan el pacto social con la huelga del 29-S y dicen que lo uno es consecuencia de lo otro, sin duda, pero no el sentido que ellos mencionan. La huelga no triunfó, convocar otra no era posible porque así es y no quedaba más que hacer de trileros, moviendo el cubilete para no ver donde está el dado. Zapatero se dio cuenta de la debilidad de los sindicatos y atrajo a su lado a sus dirigentes para hacerles pasar como héroes combativos por conseguir el mejor pacto posible, cuando en realidad son comparsas de una orquesta dirigida por esos del mercado. Algunos dicen, entre ellos, el secretario general de ELA, sindicato mayoritario de Euskadi, que si la Casa Real se paga con presupuestos por qué no hacer lo mismo con las pensiones. ¿Por qué no?

Para no dejar con el culo al aire a los sindicatos, explican que el pacto social
no es sólo para las pensiones y hablan de acuerdos en políticas industriales,
energéticas y no sé qué más. ¿Recuerdan alguna medida concreta más allá de
jubilarse a los 67 años? Yo tampoco.

En fin, que los mercados a los que todos estos ponen verdes son los que
pidieron ayuda a Zapatero para contentar a los inversores tocando las pensiones con la anuencia de los sindicatos y los patronos. Objetivo cumplido. Los mercaderes encantados. Todos.
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