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El edificio, que alberga a 1.000 alumnos, suspendió la ITE en julio de 2010

Las obras llegan al Rodríguez Valcárcel de Moratalaz seis meses después

Las obras llegan al Rodríguez Valcárcel de Moratalaz seis meses después

lunes 31 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 01/02/2011 13:12h
El Instituto Carlos María Rodríguez Valcárcel, en la Plaza del Encuentro de Moratalaz, tiene fisuras en el suelo, grietas en las paredes de varios edificios y en el murete exterior, numerosas humedades acumuladas junto a aparatos eléctricos y riesgos de desprendimiento de ladrillos, vierteaguas y hasta de la escalera de emergencia.
Este diagnóstico fue emitido en el mes de julio por un técnico del área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Madrid. Según su informe, al que ha tenido acceso Madridiario, padecía además de  techos de uralita en los pabellones "deteriorados y de gran antigüedad"; falta de señalítica y de luces de emergencia a la salida de las aulas; "instalación incorrecta" de protección de incendios del cuarto de la caldera, cableado e interruptores exterior "sin protección" o suelos hundidos por "defectos de dynamicación" del terreno. Eso, además de otros más prosaicos como persianas de ventana en mal estado, deficiencias en las conducciones de agua en los radiadores o mala iluminación en aulas e instancias.

Teniendo en cuenta que el Rodríguez Valcárcel acoge a más de 1.000 alumnos y 100 profesores y que la Inspección Técnica de Edificios sólo podía ser desfavorable, el especialista recomendaba acometer "en el plazo máximo de tres meses" las obras necesarias para subsanar todos los problemas. Seis meses después todo permanece igual y el instituto sigue a pleno rendimiento. ¿Pero, se puede dar clase en estas condiciones?

"Sin riesgo para las personas"
Según los padres de alumnos, el Rodríguez Valcárcel no puede permanecer así. "Hemos tenido que precintar nosotros el acceso a la escalera de emergencia y el gimnasio para que no pasen los chavales, los equipos de la sala de sonido e imagen tienen que estar separados de las paredes por las humedades y queremos que nos garanticen por escrito que no hay ningún peligro si los chavales usan el gimnasio", exige Pablo Buj, miembro del grupo de padres que la semana pasada registró una petición en la Asamblea de Madrid -acompañados por el Grupo Socialista- para que se dé respuesta a su situación.

Según la Consejería de Educación, el centro puede seguir funcionando ya que "no existe riesgo para las personas". De lo contrario, explica, el informe municipal habría incluido una declaración de urgencia que habría permitido adjudicar las obras mucho más rápido. Al no hacerlo, justifican, "la Ley de Contratos Generales del Estado tiene unos plazos y no nos los podemos saltar". El departamento de Lucía Figar asegura también que el proyecto de reforma estará listo de forma "inminente" y que la adjudicación de las obras estructurales se hará por procedimiento de urgencia. Con todo advierte que es el Ayuntamiento quien tiene la competencia en materia de mantenimiento y que los arreglos de las goteras, puertas o ventanas corren de su cuenta.

Los padres esperan que la promesa se convierta en realidad en los próximos días, toda vez que técnicos municipales ya han estado en el edificio para evaluar por dónde empezar. Preguntado por los retrasos, el Consistorio delega cualquier responsabilidad en la Comunidad alegando que "son ellos quienes tienen las competencias".
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